Perico El Pañero, la verdad del flamenco sin ojana

Cante y baile: Perico El Pañero. Artista invitado: José El Pañero (cante y baile). Guitarra: Rubén Lara. Palmas: Julio Vereas Negras. Lugar: Peña Flamenca Torre Zambra de Casabermeja (Málaga). Día: Sábado, 11 de mayo de 2019. Aforo: Lleno.

Tengo 35 años y desde que era un niño llevo escuchando a Pastora Pavón, Antonio Mairena, Caracol, Vallejo, El Pinto, Camarón, entre otros. Me cuentan los más viejos, aquellos que pudieron verlos en directo, que era impactante.

He recorrido infinidad de peñas, festivales, recitales, también he visto a casi todos los artistas de los últimos años intentado buscar el impacto que causaban aquellos maestros, y la verdad es que en los últimos años lo estoy consiguiendo sentir en gran parte gracias a uno de mis cantaores preferidos, Perico El Pañero. En él, encuentro el flamenco que más me gusta; me trasmite lo que canta, me hace sentir la verdad de este arte sin ojana, me transporta a otros tiempos, donde viajo al lado de Manuel Torre, paseo junto a Juan Talega, incluso puedo sentir la libertad de este cante que nace desde los adentros del ser humano. Para los que tuvieron la suerte de ver a lo largo de los años a los genios de este arte, decir que fueron unos privilegiados, pero yo tampoco soy menos, ya que he podido ver a Perico El Pañero.

Interesado por la gran admiración que le tengo a este cantaor, ayer sábado asistí a la Berza Flamenca que organizó la Peña Flamenca Torre Zambra de Casabermeja (Málaga). Una entidad que trabaja duramente para tener un flamenco de calidad en su localidad durante todo el año, donde sus socios poseen un gran conocimiento de este arte y su Junta Directiva, una perfecta organización. Todo eso la hace ser uno de los templos del flamenco de Andalucía.

Todo comenzó, como casi siempre suele pasar en este tipo de eventos, con el reencuentro y el saludo de aficionados venidos de distintos sitios; siempre el flamenco como nexo de unión. Tras el almuerzo, la presentación estuvo a cargo de Luís Soler. ¿Cuánto le debe este arte? A pesar de su elevada edad, tuvo el coraje y la fuerza de acompañarnos en una calurosa tarde, en la que lo mejor estaba por llegar. Hizo alusión al poco apoyo que reciben las peñas por parte de las instituciones públicas y para terminar avisó al respetable de que íbamos a ser testigos de un cante que nos penetraría en el alma.

Y así fue, Perico El Pañero venía con muchas ganas pero un poco afectado de la garganta. Comenzó por soleá, donde como casi siempre hace un recorrido inmenso de estilos y letras, muchas de ellas de su cosecha. En este terreno se encuentra a gusto y comienza a meterse poco a poco en el corazón del público, con una seguiriya en la que evoca a los más grandes, pero sin perder nunca su sello personal. Y para terminar la primera parte, fandangos, dejando al respetable con la miel en los labios.

Tras un breve descanso, comenzó la segunda parte. Bulerías por soleá con la letra de “Un día era un rey y ahora soy un mal vasallo”. Cada vez se iba encontrando mejor, cada momento empezaba a ser mágico, y El Pañero era consciente de ello. Rubén Lara también lo estaba sintiendo y empezaba entre ellos una compenetración total, para hacer sentir a los presentes como un niño mecido en una cuna con unos tangos que su hermano José El Pañero interpretó con un baile como sólo él sabe, siendo único, qué manera de expresar, qué, hechura, qué forma.

Ahora era el turno de José, que agradeció el cariño que siempre le han brindado en este pueblo cantando un fin de fiesta, donde tiene matrícula de honor en no sé cuántas universidades. Cerró Perico por bulerías, donde cada quejío, donde cada movimiento era del color de una casa, de una estirpe con sello tan personal como es la de Los Pañeros.

Rubén Lara estuvo en todo momento perfecto. Este joven guitarrista ya ha dejado de ser una promesa y se ha convertido en un gran profesional; cada día acompaña mejor, cada día hace realidad su sueño y a la vez el nuestro de verle entre los grandes. También hay que hacer mención a Julio, de ‘Vereas Negras’, que sorprendió con su gran acompañamiento a las palmas, demostrando que siente el flamenco de un forma muy especial.

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