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Ezequiel Benítez estremece con su quejío emocionado por seguiriyas

XVII Aula Municipal de Flamenco de Málaga. Cante: Ezequiel Benítez. Guitarra: Paco León. Lugar: Centro Cultural Provincial María Victoria Atencia de Málaga. Día: Lunes, 19 de octubre de 2020. Aforo: Lleno.

Comparece Ezequiel Benítez en el Aula de Flamenco de Málaga tras el reciente fallecimiento de su padre y maestro, Alfredo Benítez, guitarrista y flamencólogo, por lo que asegura estar pasando “un momento difícil”, pero al tiempo reconoce que “el cante es mi vida”. Y estremeció al respetable con su quejío emocionado por seguiriyas.

Por seguiriyas

Principia el cantaor jerezano con unos cantes de trilla, poco interpretados en la actualidad, por lo que el aficionado los recibe como un regalo. “Cada vez que vengo a Málaga me dais un cariño muy grande, aquí tengo amigos y familia”, comenta antes de arrostrar la malagueña de El Mellizo, pellizcando y rematándola con un abandolao.

Por alegrías, con la guitarra del portuense Paco León, que suena a gloria bendita, ensolerada pese a su juventud, Benítez expande y recoge el cante a voluntad. Prosigue por soleá (“Una flor dura un suspiro y un hombre llora ante Dios, no hay persona en este mundo que no tenga algún dolor”). Poderío contenido que dosifica de manera proverbial y por el que recibe oles a tiempo. “¡Qué quejío más bonito tienes, hijo!”, le espeta alguien del público.

Pero el momento cumbre llegaría por seguiriyas. “Pasaba la muerte delante de mí, yo se la vi reflejada en su cara y me estremecí”. Los vellos como escarpias, especialmente en el cambio. “Mirando pal’ cielo, hablo yo con Dios, que me dejara siquiera un momentito al parecito mío que escuchara su voz”. Estremece al respetable con su quejío emocionado.

Acto seguido, por fandangos exhibe facultades, afición y sentimiento, pero también sentido del humor: “Mala lengua todo el que le dé por criticarme, es que tiene una mala lengua, porque su vida es tan aburría, con la mía se entretenga que es más divertía”.

Dijo adiós por bulerías de su tierra, dejando al respetable con ganas de más. “Sí a ti te duelen tus carnes, a mí me duelen las mías; si a ti te quiere tu madre, más me quiere a mí la mía”. “Mira que flamenco es que duerme con la guitarra en vez de con su mujer”, le dedica a su fiel escudero Paco León. El público, enhiesto, lo despide con una calurosa ovación.

Fotos: Antonio Gavilán

 

 

 

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