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El Guajiro: cantaor y bailaor. Las guajiras de su tiempo

Traemos hoy los pocos datos que hemos podido recabar de la figura de un antiguo cantaor y bailaor conocido por El Guajiro que vivió la época álgida de los cafés cantantes y se codeó con las mejores figuras del flamenco de su tiempo.

De Cádiz

El Guajiro fue el nombre artístico que adoptó Juan Patrón López natural de Cádiz. Por el hallazgo de su documento bautismal sabemos que se le impusieron los nombres de Juan Antonio Eduardo, el cual había nacido en la calle Sopranis n.º 118 del popular barrio de Santa María el sábado 17 de noviembre de 1849 a las ocho y media de la noche. Era hijo legítimo del matrimonio formado por Juan Patrón natural de San Fernando de profesión “artesano” y de María Josefa López natural de Cádiz. Sus abuelos paternos, naturales de La Isla se llamaron Juan Patrón y Catalina Guerrero y los maternos fueron el gaditano Antonio López y la isleña María Rodríguez. Así lo atestiguó y firmó el presbítero Francisco de Paula Camerino quien hace constar que el niño se bautizó en la Parroquia del Sagrario de la Santa y Sagrada Catedral popularmente conocida como la Catedral Vieja.

El Guajiro

Documento bautismal de Juan Patrón López, 17 de noviembre de 1849.

De su padre, el isleño Juan Patrón Guerrero, por las partidas de bautismo de algunos de sus hijos, consta también que se ganaba la vida en el “mar” en 1851 o como “salinero” un año después. Mucho más como “aserrador”, oficio que consta en los años 1848, 1859 y 1861 por lo que es posible relacionarlo más asiduamente con la reparación o construcción de barcos en Astillero.

Imagen retrospectiva de la Catedral Vieja de Cádiz, donde fue bautizado Juan Patrón López.

Juan, quien con el tiempo sería cantaor y bailaor de cierta fama conocido por El Guajiro, fue el segundo de doce hijos la mayoría de ellos igualmente bautizados en la parroquia de Santa Cruz como también se conocía a la Catedral Vieja. De sus respectivos documentos bautismales podemos deducir los desplazamientos y los distintos domicilios de la familia Patrón López en los años de su infancia con traslados desde los barrios de Santa María y El Pópulo a La Viña y San José.

Así, Julio Abelardo, el mayor, nació en la misma calle de Sopranis aunque en el n.º 99, el 16 de octubre de 1848. Tras el propio Juan, vendrían al mundo Manuel Rafael Eduardo (21-01-1851) en el mismo domicilio que el primogénito, Rodulfo (23-03-1852) nacido en la misma casa que nuestro protagonista, Manuela María Patrocinio (13-11-1853) en la Plaza de la Catedral n.º 223 -aunque murió sin cumplir los 6 años en la calle Arrecife el 24 de septiembre de 1859-, Clotilde (26-02-1855) en la calle de la Catedral, José Eduardo (11-06-1856) en la calle del Torno n.º 24 y María de los Desconsuelos (4-04-1858) en la calle de La Goleta n.º 1. Tras ellos, tres hermanos más, que contrariamente al resto fueron bautizados en la parroquia de San José: María de los Dolores (1-07-1859) que nació en la calle de Aguada, y Antonio Joaquín (3-02-1861) y María de la Concepción (24-12-1862) nacidos ambos en la calle Arrecife n.º 56. Joaquina (3-12-1864) fue la benjamín la cual nació en la calle Sopranis n.º 10.
Nada más podemos aportar de su infancia y mocedad, desconociendo los pasos que siguió el joven Juan Patrón hasta decidir embarcarse en la aventura del flamenco aunque por el ambiente de su ciudad y su entorno no sería tan complicado pues Cádiz ha sido siempre una auténtica cantera de artistas de este género y con muchos de ellos debió trabar amistad.

En Córdoba

Buenas cualidades debió tener Juan Patrón cuando contando 24 años y medio la máxima figura del cante de su tiempo, Silverio, lo elige para el elenco que lo acompañaría en su gira por tierras cordobesas junto a figuras consagradas como Paco El Sevillano, José Lorente, Rojas, el bailaor Antonio El Pintor o el gran tocaor Maestro Pérez. Con ellos actuó en el Café Iberia de Córdoba ubicado en la calle Arco Real.[1]

“Diario de Córdoba. De comercio, industria, administración, noticias y avisos”; jueves 14 de mayo de 1874.

Silverio. (Fotografía Antonio Esplugas, Barcelona, hacia 1882).

Juan Patrón en el elenco flamenco de Silverio. Diario de Córdoba; ediciones del domingo 17 al domingo 24 de mayo de 1874.

Por la siguiente nota sabemos que cuatro años después, en el verano de 1878 estuvo de nuevo en Córdoba, actuando con éxito en el Café del Recreo, también situado de la calle Arco Real, aunque en el n.º 4 de dicha vía, en constante competencia con el Café Iberia en cuanto a oferta de cantes y bailes andaluces. De allí pasó a la localidad de Montilla y luego a Sevilla. Ya entonces ostentaba el nombre de El Guajiro por su especialidad en el cante y baile que más cultivara:

Diario de Córdoba; domingo 18 de agosto de 1878.

Por tierras de Valencia

Justo un año después encontramos a El Guajiro en su faceta de cantaor por tierras valencianas integrando el elenco flamenco que actuaría en los días de Feria de la localidad de Játiva mediando el mes de agosto de 1879:

“El Comercio. Diario político, literario y de intereses materiales” de Valencia; jueves 14 de agosto de 1879.

Concha La Carbonera actuó junto a El Guajiro en la Feria de Játiva de 1879

Como se intuye es más que probable que El Guajiro estuviera en Valencia al menos desde la primavera de ese año puesto que el martes 13 de mayo se había contratado un elenco flamenco muy similar al arriba detallado para inaugurar el Café Europeo de la capital del Turia, abriendo una sucursal del mismo con dicho elenco para actuar en Játiva. Nótese que aunque la prensa omite su nombre se repiten casi los mismos componentes que en la feria setabense con la inclusión de Francisco Viache ‘El Cuervo Sanluqueño’:

Anoche quedó abierto al público el café Europeo, situado junto al coliseo de la calle de D. Juan de Austria.

A las horas de concierto cuesta la entrada un real para poder ver sobre el ‘tablao’ cómo se baila un ‘jaleo’ de ‘verdá’ la ‘Coralito’ al compás de la guitarra de ‘Pucheta’ y del acompañamiento de los cantares de ‘Paco el sevillano y el Sanluqueño’.
Recomendamos la ‘sereniá’ y el ‘juisio’.”.[2]

Vista del pueblo de Játiva hacia el año 1893. Esta localidad contaba con una de las ferias más antiguas de la provincia de Valencia.

En Madrid

Ese mismo verano Juan El Guajiro viaja a la capital de España y para participar en primera instancia en el beneficio de la bailaora Antonia Pacheco ‘La Roteña’ en principio programada para el miércoles 3 de septiembre de 1879 en el Teatro de La Bolsa. Esta función fue anunciada por casi todos los diarios de la capital:

Bolsa (Barquillo 7).- Funciones para el jueves 4 á beneficio de Antonia la Roteña.- A las ocho y media.- Juanito y Juanita.- Canto y baile flamenco.- A las nueve y media.- Como marido y como amante.- Canto y baile flamenco.- A las diez y media.- La sombra negra.- Canto y baile flamenco.- A las once y media.- El camino de Ceuta.- Canto y baile flamenco.”.[3]

 

“La Discusión. Diario democrático de la tarde” de Madrid; miércoles 3 de septiembre de 1879.

Al parecer el beneficio finalmente tuvo lugar un día después, jueves 4 de septiembre, según indican los siguientes anuncios:

“La Época. Diario político” de Madrid;
miércoles 3 de septiembre de 1879.

Elenco flamenco con Antonia La Roteña primera mujer a la izquierda al lado del bailaor Antonio el Pintor. Junto a ella también aparecen sentados Juan Breva, el tocaor Maestro Pérez, la bailaora Josefita la Pitraca. En primer término, de blanco, la también bailaora Pastora la de Malé.

 

Arriba: “La Correspondencia de España. Diario universal de noticias” de Madrid “Diario Oficial de Avisos de Madrid”. Abajo: “El Imparcial. Diario liberal” de Madrid; ediciones de la mañana y tarde del jueves 4 de septiembre de 1879.

Gracias a Ramón Navarrete Fernández y Landa (1818-1897) hay constancia de nuevas comparecencias de El Guajiro en el Teatro de La Bolsa de Madrid. El referido escritor madrileño al hacer un repaso sobre la actualidad teatral de esos días destaca la figura Juan Breva en la obra “Periquito” de Ramos Carrión y Vital Aza con música del maestro Rubio estrenada en Teatro Príncipe Alfonso. También nos ofrece el elenco que con el cantaor veleño actuaba en el referido Teatro de la Bolsa, recogiendo de entre el programa las

Guajiras, cantadas y bailadas por Juan Patrón López. (…).

Extracto del referido artículo de Navarrete en “La Época. Diario político” de Madrid; viernes 19 de septiembre de 1879.

Cierra no obstante su escrito admitiendo su desconcierto por el éxito de las sesiones flamencas cuando afirma:

A pesar de que soy español rancio, y aunque me encantan y deleitan nuestros aires nacionales, declaro que me parecen preferibles ‘verbi-gratia’ el cuarteto de ‘I Puritani’, el final de ‘Norma’, el coro de la conjuración de ‘Los Hugonotes’ ó el terceto de ‘Guillermo Tell’ á las ‘soleás’ y ‘guajiras’ que hacen el gasto en el teatro de la Bolsa.”.[4]

Calle del Barquillo hacia 1908, en el margen izquierdo se observa parte del edificio donde se instaló el Circo Paúl, posteriormente llamado Teatro de La Bolsa y Café de la Bolsa.

En Salamanca.

Hasta siete años y medio después no volvemos a tener noticias de Juan El Guajiro. Esta vez lo encontramos en el Café Nueva Iberia de Salamanca en compañía de cantaora, posiblemente rondeña, La Cerezana y su paisano José Ortega Feria ‘El Águila’ entre otros. La prensa lo anuncia junto a éste último como “reputado cantaor y tocaor” de lo que en principio hay que deducir que Juan Patrón ‘El Guajiro’ cultivaba las tres disciplinas flamencas: cante, baile y guitarra.

“El Fomento. Diario de Salamanca”; ediciones del martes 29 de marzo al viernes 22 de abril de 1887

Por ese tiempo este café cantante competía con otros dos establecimientos de la ciudad charra en materia flamenca: El Café de La Perla y el Café Oporto. El elenco de nuestro protagonista actuó en el escenario del Café Nueva Iberia desde el final de marzo a finales de abril excepto los días prohibidos por orden gubernativa según noticia del referido periódico del 6 de abril:

El Gobernador civil ha determinado que á contar desde hoy hasta el próximo domingo de Pascua se suspenda el cante flamenco en los cafés.”.[5]

Ya en mayo de 1887 el elenco de El Guajiro no actúa en el Café Nueva Iberia siendo sustituido por el guitarrista sevillano Rafael Martín, la bailaora malagueña María la Cotufera y la cantaora jerezana Dolores Cardoso.

Calle del Prior de Salamanca vista desde el Palacio de Monterrey. Esta antigua vía antaño albergó El Café Nueva Iberia escenario de las actuaciones de El Guajiro en la primavera de 1887.

Posiblemente nuestro personaje sirva al escritor Juan Roa para ambientar su narración autobiográfica “¡Viva Es-paña!”, publicada por “La Ilustración Artística” de Barcelona el 13 de mayo de 1889, la cual gira en torno a María La Guapa, cantaora de malagueñas a quien el autor vuelve a encontrar al cabo de los años. Un tal Paco El Guajiro, quien fuera antiguo amante de ella, había sido apresado por la policía “Una noche al salir del café en Valencia” tras una reyerta, lo que explica el siguiente pasaje:

…María la guapa era la que más alegría demostraba, pero al poco rato de oírla, noté que su alegría era ficticia. Me acorde de aquel instante de que cuando conocí á María vivía con un cantaor llamado Paco ‘el guajiro’, le pregunté por él, y María que por exceso de bebida estaba un poco alegrilla, dejó de reír, púsose seria y por más esfuerzos que hizo no pudo evitar que sus hermosos ojos se llenaran de lágrimas. (…).”.[6]

Argentina y Cuba

Ningún rastro más hemos encontrado de El Guajiro en la prensa de su tiempo si bien unas interesantes declaraciones de la actriz argentina Lola Membrives (1888-1969) en forma de carta dirigida al entonces director “La Correspondencia de España” don José Serrán nos ofrecen una nueva pista de sus itinerarios:
Lo que dice la Membrives. (…).

-Soy argentina, hija de padres españoles, de Cádiz. Yo sé que parezco española. En América las hijas de españoles tenemos como un sello especial, que denota nuestra condición. ¿Conoce usted el episodio de mi bautizo? Es muy curioso. Mis padres eran muy modestos y muy amantes de las costumbres y de los hábitos españoles. Cuando nací yo decidió mi padre, que era peluquero, celebrar el bautizo con todo el rumbo y la esplendidez que le permitían sus medios. Hizo ir a América a un cantador de flamenco, «el Guajiro», y a una mujer, célebre también por su estilo de «cantaora». Hubo que demorar el bautizo mucho tiempo, porque entonces los viajes duraban muchos días, en espera del «Guajiro» y de la compañera. (…).”.[7]

La actriz Lola Membrives a quien para festejar su bautizo se contrató a El Guajiro.
Portada de la revista “Mundo Gráfico” de Madrid; 2 de abril de 1913.

Dolores Membrives Fernández como era su verdadero nombre había nacido en Buenos Aires el 28 de junio de 1888. Desconocemos el día exacto de la celebración de su bautizo, aunque es de suponer que, a pesar del retraso apuntado por mor del capricho de su padre de hacer venir a los flamencos desde España, el evento y la consiguiente fiesta tuviesen lugar ese mismo verano.

El hecho es que este episodio se confirmaría en base al dato de una serie de pasajeros llegados al puerto de Santander desde Cuba en septiembre de ese mismo año de 1888 entre los que figuraba un Juan Patrón. La prensa de la capital cántabra lo exponía así:

Listado de pasajeros recogido por la prensa de Santander en la que figura Juan Patrón, posiblemente El Guajiro. Página 2 tanto del n.º262 de “El Atlántico”, del domingo 23, como del n.º115 del “Correo de Cantabria, periódico de noticias y literario” de un día después, lunes 24 de septiembre de 1888.

Así pues ¿Aprovechó El Guajiro su compromiso en la capital de Argentina para visitar La Habana a su regreso y conocer de primera mano guajiras y otros sones cubanos que gustaba tanto interpretar? No sería raro si es que no lo había hecho antes. Como curiosidad decir que un año después, en 1889, el navío Vapor Correo ‘Isla de Cebú’ sufrió un naufragio en aguas coruñesas del Cabo de Estaca de Bares. A finales de ese mismo año nuevamente encontramos al mismo pasajero ¿nuestro aventurero El Guajiro? en un trayecto balear desde el puerto de Palma a la capital de Menorca:

Juan Patrón, llega a Mahón procedente de Palma de Mallorca.
Página 4 del n.º 8.001 del diario “El Bien Público” de Mahón; lunes 6 de noviembre de 1899.

Y a partir de entonces se le pierde su pista no sabiéndose por ahora en qué fecha y dónde terminó sus días  este cantaor y bailaor flamenco. ¿Regresaría a La Habana? ¿Falleció en su tierra, Cádiz?

Su nombre artístico lo vino a ostentar el parodista Román Noiset, también anunciado como “Don Guajiro” y “Guajiro El Feo”, quien tuvo cierto cartel en el género bufo en las primeras décadas del siglo XX como cantante de couplets cómicos y bailarín excéntrico, además de cultivar cantes flamencos en clave de humor como las chuflas y el garrotín .

Román Noiset el nuevo “Guajiro” tras Juan Patrón.
“Diana. Revista ilustrada” de Cádiz; miércoles 30 de agosto de 1911.

Juan Patrón, las guajiras y otros cantes afines.

Algunas consideraciones sobre este aventurero en cuanto a su especialidad: las guajiras. Es posible que también dominara otras formas flamencas que tenían por denominador común del mismo compás, caso del punto de la Habana (llamado Paño Moruno en la modulación hacia tonos menores) y las peteneras.
Estos sones en época de Juan Patrón ‘El Guajiro’ son aún bailables merced a que participaban todos de un compás de amalgama (6/8 combinado con 3/4) heredados de ciertos bailes preflamencos caso de la zarabanda. Por otro lado este compás amalgamado, cambiando la acentuación, se adecuará al sistema de seguiriyas gitanas (empezando desde el 3/4 + 6/8 y no al revés) en un paso evolutivo frente a las viejas playeras, de concepción algo más libérrima en cuanto al compás, aunque mantienen la tonalidad menor de aquéllas. Dentro de este sistema otras corrientes expresivas participan del modo mayor del sistema guajiras-puntos de la Habana caso de las cabales que terminarán de redefinirse con Silverio.

El punto de la Habana fue muy popular en toda Andalucía, cantándose bajo su son desde romances a todo tipo de coplas de métrica ocosilábica afín como éstas jocosas que cantan la actualidad política y que publicó el n.º 72 del periódico satírico
“El Padre Adán” de Sevilla;

Como decimos uno de los sistemas de estos cantes que más predicamento tuvieron en este contexto y entre los flamencos fueron las guajiras. Su métrica en décimas daba la opción de cantar las excelencias de Cuba o una historia a modo de romance corto con moraleja. Curiosamente este tipo de métrica tuvo mucho predicamento también en tierras de Almería y Málaga a nivel popular.

De antes del tiempo del Guajiro hubo muchos cantaores que las cultivaban entre ellos su paisano Curro Dulce, Diego El Lebrijano o El Petrolo y durante su tiempo también otros tantos que se distinguieron por su personalmanera de abordar su cante, conformando múltiples estilos, como Juan Breva, El Bollero, Carito, Revuelta, El Mochuelo, Niño de La Isla, Niño de La Hera, El Garrido de Jerez, Niño del Genil…
Juan Patrón debió ayudar en cierto modo a imponer el palo flamenco por guajiras y digo en conciencia ‘palo’ por la versatilidad de estilos que hubo durante su tiempo. Desde los prácticamente trasplantados de Cuba a otros cada vez más aflamencados e incluso guajiras de autor que se hicieron famosas, siendo el caso más paradigmático las que popularizó el actor madrileño José Riquelme, “Guajiras de Los de Cuba”, estrenadas con el pasillo cómico-lírico titulado “Jai Alai” el año 1893 en Madrid y que se aflamencaron por obra y gracia del cantaor El Canario Chico.

Ramillete de Guajiras

Escucharemos ahora un ramillete de guajiras para apreciar la amplitud de sones y la versatilidad de estilos. Incluimos aquellos estilos que con toda seguridad se cantaron en el tiempo de Juan Patrón de los que es presumible pensar que incluso fuesen cultivados por este aventurero del flamenco.

Sabemos que Juan El Guajiro estuvo por tierras de Córdoba entre otras localidades en Montilla donde surge el rumor de su falsa muerte y donde sin duda cantó y quizá pudo dejar algún rastro de sus cantes. ¿Podríamos especular con la posibilidad de que por aquel tiempo trabara amistad con él y lo escuchara Paco el de Montilla? ¿Sería entonces posible que las guajiras que el viejo cantaor montillano dejó impresa en el aparato fonográfico del Señor Regordosa en la Fonda de Oriente en Córdoba hacia 1898 fuesen parte del repertorio que estilaba El Guajiro en estos aires?

Paco el de Montilla expone un discurso musical cuanto menos curioso: tres estilos de guajiras aunque la segunda de ellas aparece incompleta con sólo seis versos. Las  dos primeras presentan cada una música propia y la tercera un cruce de las músicas que la preceden. De otro lado el segundo estilo interpretado nos recuerda momentáneamente en sus primeros compases al aire que popularizó Escacena tiempo después, si bien al momento gira melódicamente hacia un estilo que divulgó El Canario Chico y que escucharemos posteriormente en la voz de Paca Aguilera.

Aunque he de advertir que la grabación que poseo no es de buena calidad la expongo para su escucha por el valor testimonial que pueda llegar a tener y que al caso acontece. He logrado, con mucho esfuerzo y tesón, aproximarme lo más posible a la letra que canta Paco el de Montilla y que aquí expongo. El hilo melódico y pegadizo de estos cantes puede que suplan las carencias de sonido de este documento sonoro:

Aunque me cueste la vida
no me privan de quererte
ni me acongoja la muerte
en batalla tan reñida.
Tú eres mi prenda querida,
de mi amor encantadora
ningún peligro me azora
porque sólo me parece
que lo imposible enamora
y lo fácil se aborrece.

Me levanto de mañana
y a mi vista se aparece
una reja que me ofrece
un padecer sin igual
de no poder disfrutar
del día cuando amanece.
Siempre oigo una campana
con el sonío delata
que a los desgraciados llama
cuando van a trabajar.
Yo por ninguna razón
tengo empeñado intento
de morir de sentimiento
si llegara a caer cautivo
pues yo me he prometido
que tú volverás conmigo.

Seguiremos con Sebastián El Pena que en 1908 grabó una serie de dos guajiras repitiendo el mismo estilo (Zonophón (X-52.¿023?) con la guitarra de Joaquín Rodríguez ‘El Hijo del Ciego’. Según el anuncio que hace el propio cantaor de Álora “Guajiras de El Pena” sería una versión personalizada a sus modos aunque rezuma antigüedad:

 

Entre lucidos festejos                   (3v)
al fin lo visto explotar
libre, sola y titilar
de su estrella los reflejos;
El mar copia en sus espejos
su mirada fina y pura                     ](bis)
y en el cielo la pintura
de tan bonitos colores
que causa envidia a las flores
el poder de tu hermosura

 

Quien canta, espanta sus males      (3v)
y quien llora los aumenta
y no es para un hombre afrenta
cuando las causas son tales;
Los más fieros animales
lloran de pena y dolor                      ](bis)
quien no llora por amor
lo que son celos ignora;
y un perro en el campo llora
que a perdido a su señor.

____________

Paca Aguilera en 1912 y acompañada de Román García registró una serie en la que repite por triplicado un único modelo melódico de guajiras (Odeón; 41.226). Se trata en esencia del estilo que había popularizado el actor, cantaor y guitarrista madrileño José Riquelme, el cual posiblemente aflamencada El Canario Chico,[8] a partir de cuyo molde derivarían, además de ésta, el estilo atribuido a El Niño de Cabra, aunque hay que decir que converge melódicamente con el segundo estilo de la serie de Paco el de Montilla. La primera décima, si bien algo variada, era del repertorio del citado cantaor Manuel Reina y la última es la que expone en segundo lugar el citado cantaor montillano con cuyo estilo, como decimos, presenta también cierta filiación musical.

Pierde el artista la vía

con finos padecimientos
que vivimos con tormento
al parecer divertía;
La pasamos distraía
porque vivimos cantando
y muchos ignoran cuanto
la desdicha nuestra es tanta
que cuando la boca canta
está el corazón llorando

 

Nace el pobre y al nacer
cárcel por destino tiene
porque él solamente viene
a un continuo padecer;
Nace el rico también
y goza de su armonía
que vive con alegría
en contra del mundo luchando
el rico siempre riendo
y el pobre, al revés, llorando

 

Me levanto de mañana
y a mi vista se presenta
y una reja que aparenta
la confusión más tirana;
a la voz de una campana
que a lo lejos permanece
al ver así cómo crece
y un ratito sin igual
para poder disfrutar
del día cuando amanece.

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El Niño de Cabra grabó en 1906 (Zonophone; X-52.161) con la guitarra de Enrique López un estilo muy personalizado que quizá derive, como decimos, del estilo de El Canario Chico. También tiene mucha semejanza con el que grabó el jerezano Rafael El Moreno hacia 1898 en un cilindro para la Casa Casares Mecánico de Granada con esta letra: “Cuando los ojitos abrí / donde el corazón adora / y una bandera española / fue lo que reconocí; / yo he visto nacer allí / de España la hermosa hiedra / cuyo nombre me recuerda / si la vista no me engaña; / tiene Cuba sin España / una sortija sin perla”. La escuchamos:

 

En un manicomio oí
A un demente que decía
¿Por qué lloro noche y día?
preso me tienen aquí;
yo lloro con frenesí
por la pobre mare mía,
esa prenda tan querida
que nunca podré olvidar
murió sin poderme dar
un beso de despedía

 

En una noche serena
se oía un leve quejío

de un pobre soldado herío

bañao en sangre y arena;
por ir las camillas llenas
no lo asiste la Cruz Roja
y en ver que su sangre arroja
el bravo soldado advierte
que se le acerca la muerte
por no haber quien lo arrecoja.

Tanto en este estilo de El Niño de Cabra como en el anterior de Paca Aguilera e incluso en el tercer estilo de la serie de Paco el de Montilla se acomete antes de cerrar los cantes con los dos últimos versos de la décima un largo lamento de encuadre que ya está presente en la manera de cantar antigua. Así se observa claramente indicado (con un claro “¡Aaaaa!”) en las siguientes cuartillas o pliego de cordel que exponen las “Guajiras del Pintor” y que puede fecharse hacia 1868:

“Guajiras del Pintor” donde se observa claramente señalado el lamento de engarce previo a los dos últimos versos de la décima, tal como se cantaba en algunos estilos de guajiras

El Niño Medina grabó en 1910 acompañado de Ramón Montoya una serie de dos estilos distintos (Zonophone; 552.163). Inicia con una guajira muy interpretada entre los antiguos cantaores flamencos y de posible atribución a Curro Dulce.[9] Este estilo también lo registró Juan Breva ese mismo año con el mismo guitarrista y utilizando una décima original del poeta cubano Juan Cristóbal Nápoles Fajardo ‘El Cucalambé’ (1829-1862): “Pronto vendrá la mañana / en que la neblina densa / extienda su capa inmensa / sobre la verde sabana. / Las ceivas americanas / se alzarán sobre los montes / y melodiosos sinsontes / trinarán de acá y de allá, / y el Sol iluminará / los cubanos horizontes” (Zonophone 552.142). El Niño Medina, a diferencia de Juan Breva, sí introduce aquí el punto guajiro de cuatro versos que a manera de macho o remate sirve como colofón al primer estilo; esquema que posiblemente interpretara el propio Juan Patrón ‘El Guajiro’. El segundo estilo es distinto y es el que ya escuchado a Paca Aguilera, y al igual que ella utiliza una letra del repertorio de El Canario Chico. Como queda dicho se correspondería a una posible versión de la guajira de Riquelme en la versión de El Canario Chico.

 

Te acordarás vida mía
cuando me dormía en tus brazos
que tú me echabas por lazos
tus piernas sobre las mías
con tus labios me besabas
con tus chancillas veleras
cuántas noches tan enteras
gozaste del amor mío
por ti me veo metío

y en esta prisión tan fiera
por ti tengo que arrastrar
diez años esta caena

 

Guajirito de mis pensamientos
canta, canta, despacito
la guitarra no has de rasguear
porque el cante pide puntear

 

Y es la vía del artista
Y es de la vía del artista
Y es la vía del artista
continuo padecimiento
que vivimos con tormento
y al aparecer divertío.
lo pasamos distraío

porque vivimos cantando
muchos ignoran pensando
que nuestra desdicha es tanta
que cuando la boca canta
y está el corazón llorando

____________

Con mucho sabor criollo grabó el cantaor madrileño Telesforo del Campo hacia el año 1911 la siguiente serie con la que expone un mismo estilo por triplicado acompañándose él mismo a la guitarra (Victor 72.467-B). La última de las letras que interpreta la incluyó entre su repertorio El Niño de Marchena con la que readaptó una creación propia en estos aires.

 

Ven conmigo matancera
donde tu hermosura brilla             ](bis)
tú serás la maravilla
y eres la flor de la seda;
ven conmigo a la pradera
vestía de americana
que quien te quiere te ama
y quien no te viene a ver
llámame, bella mujer,
y aunque yo muera mañana

 

Me voy pa la vuelta abajo
en busca de una muchacha            ](bis)
que nadie le ponga tacha
y se dedique al trabajo;
que sepa criar guanaco
y el tabaquito torcer
lavar, planchar y coser
que me haga la comida
y si le doy mala vida
que no lo de a entender

 

En una cierta reunión
se dio una comida un día                ](bis)
allí se partió un melón
única fruta que había;
partí de mía sandía
y se la brindé a una casada
y ella muy desconsolada
dijo: ‘Gracias, caballero,
que estoy de luto y no puedo
comer cosa colorada’.

 

–  Matancera gentilicio de la que es natural de la provincia cubana de Matanzas.

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Basada quizá en la anterior de Telesforo o de una guajira troncal común, surge la que Juan Ríos conocido por El Niño Ríos o Juan El Canario grabó por duplicado en 1914 acompañado de Manuel Domínguez (Columbia; T-162), con décimas para un gracioso alegato contra el matrimonio:

 

Piensan todos los solteros
que van a vivir feliz                   (bis)
y se casan con buen fin
y es llegando el mes primero
falta en la casa dinero
porque él parado quedó;
se dan de palos los dos
y más cuando están riñendo
lo que maldicen primero
y al cura que los casó

 

¿Cuál es la fiera más brava?
pregunta un sabio profundo       (bis)
y me contestó facundo:
‘¡Hombre, qué ignorante estabas,
mas si tú quieres saberlo
te metes en el querer
y tú mismo lo has de ver
cual es la fiera más brava
que en este mundo no iguala
ningún bicho a la mujer’

 

Un día yo me encontré
un hombre que en tierra estaba
con una cruz muy pesada
y al punto le pregunté:
‘Buen hombre, dígame usté:
porqué está tan lastimero’
Me contestó el del madero:
‘Yo desde que me casé
me pesa más la mujer
que la cruz al Nazareno’.

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Muy bien interpretada es la serie que grabó El Niño de las Marianas en 1912 con la guitarra de Ramón Montoya (Gramophon 3-62.260). Desarrolla dos estilos distintos aunque con unidad temática entre ambos. Melódicamente el primero versa más en el estilo de El Niño de Cabra, si bien le imprime en algunos tramos un sesgo más dulce de lo habitual acercándose al sello que hacia 1924 implantaría El Niño de Marchena en estilos personalizados o propios por guajira. El segundo estilo se aparta del anterior al imprimirle un nuevo enfoque y acometiendo con mucha solvencia y buen gusto el largo apéndice de ligazón previo al último verso cantado, y no a los dos versos de cierre como lo abordan Cayetano Muriel y Paca Aguilera:

 

Ningún hombre debe ser
a garrote sentenciao

por meterse en un cercao

y desprender un clavel;
no siendo la hacienda de él
justo que sea requerío

y si yo fui el atrevío

fue por la casualiá

de hallar en el portal
al jardinero dormío.

 

Si el amo de aquel bujío

me llegara a demandar
no niego a un tribunal
que yo he cogido lo ajeno;
y si acaso me condeno
viviré como furtivo
entre las flores metío

y aguardando al pasajero
en la vía un jardinero
puede quedarse dormido.

 

– Bujío: derivación de bohío por la fonética andaluza y que designa un tipo de cabaña, con una construcción a base de madera, ramas y cañas sin otro respiradero que la propia, puerta muy común en Cuba y otras regiones de América del Sur.

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La Niña de los Peines acompañado de Currito de La Jeroma grabó en 1917 una única, pero excelente tanda de dos guajiras (Odeón 13.359) en la que ya es muy significativo el temple originalísimo antes de iniciar el cante. Es posible que Pastora tome la primera décima de Manuel Escanea quien la había grabado en 1908 con Román García (Zonophone; X-52.281): “A un potrerito llegué / pregunté por una indiana / que se llamaba Juliana / el apellido no sé; / el caballo lo solté / las buenas tardes le dí; / y le dije: ‘Vengo aquí, / vengo buscando unos bueyes’; / ella me ha dicho: ¡Mameyes! / a quien usté busca es a mí”. No obstante Pastora la varía como se podrá apreciar y hay que decir que la melodía de esta guajira primera que interpreta es, a pesar de la letra, distinta melódicamente a la del cantaor sevillano. La letra de esta primera guajira, que no el estilo, lo grabó tres años después El Niño del Genil acompañado del Malagueñito (Gramófono AG-203), siguiendo los modos de Escacena. La letra de la segunda guajira, como se observa y hemos escuchado, ya la había registrado Telesforo del Campo, si bien Pastora aloja dicha décima en el estilo que nos remite a Sebastián El Pena.

 

En un potrerito entré
y en un potrerito y he entrao;

En un potrerito entré
sólo por ver a una indiana
la cual se llamaba Juana
y el apellío no lo sé;
al punto me desmonté
las buenas tardes le dí;
me dijo ‘¿Qué busca aquí?’
yo le dije que ‘a unos güeyes’;
me contestó: ‘¡Mameyes!
usté a quien busca es a mí’

 

Ven conmigo matancera         (bis)
donde tu hermosura brilla       ](bis)
y tú siembra la maravilla
y yo la flor de la seda;
ven cormigo a la praera

vestía de americana
que quien te quiere te ama
y el que no te viene a ver
llámame, bella mujer,
y aunque yo muera mañana

 

– Potrerito: diminutivo de ‘potrero’ o lugar destinado a la cría y cuidado de ganado caballar.

– Mameyes: plural de mamey o fruto del un árbol americano de la familia de las sapotáceas de grandes dimensiones y del mismo nombre.

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Cerramos este ramillete de estilos antiguos con las que grabó Manuel Escacena con el título de “Guajiras cubanas” en febrero de 1928 acompañado de Miguel Borrull (Gramófono AE-2.038). Se trata dos estilos que, con mucho sabor y aderezado de localismos, desarrolla en tres décimas siendo la segunda de ellas la que alberga un estilo distinto. El otro estilo con el que abre y cierra la serie fue sin duda el que más se popularizó en los años veinte del siglo pasado y ha quedado como modelo más prototípico:

 

Mulata nunca pensé
que tú me hubieras olvidao

cuando a tus plantas postrao

te he querío y te querré;
sólo me consolaré
con decir que tuyo he sío

y que la culpa has tenío

de mi profundo penar
por eso me iré a llorar
al pie de un mamey florío

 

Ya mi humilde fantesía                      (bis)
presume a cada momento
sobre un jopo corpulento
comiéndome una futía;
oiré crujir la bahía
rescatada en el joquey

y haré que en el gariney

el fango en mi planta esparza
aunque me rompa una zarza
mi sombrero de yarey.

 

Hombre, a mí me gusta por la mañana (bis)
después del café bebido
pasear por las sabanas
con mi tabaco encendido;
luego me siento en mi silla
en mi silla o silletón;
y desarrugo un papelón
de esos que llaman diario
y parezco en millonario
de esos de la población,
¡mi bien!

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También he de recomendar la escucha de las guajiras de El Garrido de Jerez que ya abordamos en otro capítulo de este blog.

A partir de estos aires melódicos vendrían otros en los años de la Ópera Flamenca que versan en el estilo mencionado de Escacena y algunos otros debidos principalmente a El Niño de Marchena y Juanito Valderrama. Los estilos de guajiras no volvieron a ser ni tantos ni tan variados como en los tiempos de Juan Patrón López (a) El Guajiro.

Sirva este trabajo para recordarlo, y…

¡Viva Cádiz!

[1] Este café cantante fue el antiguo Teatro de San Fernando hasta que, tras ensanchar su patio, el 21 de agosto de 1867, ostente el nombre de Café de la Iberia siendo su empresario don Manuel de la Cruz. No obstante en su escenario aún se apostaba principalmente por zarzuelas y obras teatrales siendo a partir de 1871 con la llegada precisamente de Silverio al vecino Café del Recreo situado en la misma calle del Arco Real pero en el n.º 4, cuando en competencia con aquel establecimiento ofrezca más espectáculos flamencos de cara al público.

[2] Página 3 del n.º 583 de “El Comercio. Diario político, literario y de intereses materiales” de Valencia; miércoles 14 de mayo de 1879:

[3] Página 3 del n.º 69 de “La Discusión. Diario democrático de la tarde” de Madrid; miércoles 3 de septiembre de 1879.

[4] Ramón de Navarrete Fernández y Landa, Ramón: “Ecos de Madrid”, en página 4 del n.º 9.782 de “La Época. Diario político” de Madrid; viernes 19 de septiembre de 1879.

[5] Página 2 del n.º 915 del “El Fomento. Diario de Salamanca”; miércoles 6 de abril de 1887.

[6] Roa, Juan: “¡Viva Es-paña!”; en páginas 166 a 168 del nº 385 del tomo VIII de la publicación “La Ilustración Artística” de Barcelona del lunes 13 de mayo de 1889. Además de a El Guajiro menciona a un tal Pepe encarcelado en Cartagena posiblemente en referencia a un cantaor que cita una antigua copla: “Yo me llamo Pepe Candio / Querío e la Melera; / Soy un pobre presidiario / Der Peñón de la Gomera”.

[7] “Benavente y La Membrives hablan de su viaje a América.- Y se despiden del público por mediación de La Correspondencia de España”; en página 4 del n.º 23.241 de “La Correspondencia de España” de Madrid; miércoles 22 de marzo de 1922.

[8] Para más información ver el capítulo “Guajiras”; en Chaves Arcos, Rafael: “¡Qué grande fuiste Juan Breva! (Cien años que cesó su voz y pervive su eco)”; Ed. Excmo. Ayuntamiento Vélez-Málaga (Málaga), 2018; páginas 546 a 549.

[9] Para más información ver el capítulo “Guajiras”; en Chaves Arcos, Rafael: obra cit “¡Qué grande fuiste Juan Breva!”; 2018; páginas 543 y 544.

Imagen de portada: ‘Bailador flamenco’ (Colección Romo y Füssel. Tipos Nacionales n.º 550).

Rafael Chaves Arcos es investigador flamenco y autor de los libros ‘Los cantes mineros a través de los registros de pizarra y cilindros’ y ‘¡Qué grande fuiste Juan Breva!’. Suyo es el blog Aventureros del Flamenco.

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