Primavera Flamenca de Riogordo. Cante: Caracolillo de Cádiz. Guitarra: Nono Reyes. Compás: Tate Núñez y Cepa Núñez. Presenta: Antonio Gavilán. Lugar: Mesón La Era de Riogordo (Málaga). Día: Sábado, 25 de abril de 2026. Aforo: Completo.
Convocados por la Peña Río del Cante, acudió un gran número de aficionados riogordeños y de pueblos vecinos, como Colmenar o Periana, llenando a rebosar el salón del Mesón La Era. Presume Caracolillo de llevar los cantes de su tierra por bandera y en esta actuación dará muestras constantes de ello. Va a abrir su recital con un cante dedicado «a las madres del mundo». Con un toque sereno y certero, la guitarra de Nono Reyes da paso a la soleá Mamaíta de mi alma, que cantara Juanito Villar. «Omaíta de mi alma// dime dónde estás metía// que a voces te estoy llamando// y tú a mí no me respondías». Se incorporan al escenario Tate y Cepa Núñez, los palmeros, y arropados con su compás suenan las alegrías.
Llega después el cante de la tierra con una malagueña de El Mellizo, que Nono enriquece con su toque: «Se la llevó Dios// a la mare de mi alma// ¿por qué me la quitó Dios?// Si era porque la quería// eso lo respeto yo.// Se ha llevaíto mi alegría». En esta noche primaveral no podía faltar la frescura de los tangos caleteros del Niño del Mentidero: «Estos tangos caleteros nacieron del corazón…»
Caracolillo posee un cante natural, cercano, que conecta con el público. Sobrecoge la solemnidad de la seguiriya, los aficionados la reciben con un silencio absoluto; el sonido limpio de la guitarra del chiclanero y la voz del gaditano impregnan el ambiente. Caracolillo domina los palos más jondos y, por supuesto, también los cantes de compás, como va a demostrar por bulerías. Las palmas de Tate y Cepa llevan en volandas a cantaor y guitarrista; surge una ola de cante, toque, palmas… en la que se involucra el público y que finaliza en un prolongado y sentido aplauso. Un ramillete de fandangos va a poner fin a esta Primavera Flamenca de la Peña Río del Cante.
Las ganas de agradar con que venían los artistas, el buen funcionamiento de la sonorización de Quique López de Vinuesa y el saber escuchar de los aficionados han creado un ambiente propicio y se han conjuntado para ofrecer una gran noche flamenca, de la que todos se sienten satisfechos.
Fotos: Antonio Gavilán.

