Virginia Gámez, en plenitud y madurez artística

Circuito ‘De Peña en Peña’ de la Federación Provincial de Peñas Flamencas de Málaga. Cante: Virginia Gámez. Guitarra: Andrés Cansino. Lugar: Peña Flamenca La Repompa – Casa de la Cultura de Arroyo de la Miel – Benalmádena (Málaga). Día: Viernes, 19 de octubre de 2018. Aforo: Lleno.

La trayectoria de Virginia Gámez sorprende por su precocidad (verbigracia, con sólo trece años, fue finalista en el Festival de Cante de Las Minas de La Unión), que ha devenido en su etapa actual, a sus cuarenta primaveras, en plenitud de facultades y madurez artística, como demostró el pasado sábado en la Peña Flamenca La Repompa de Benalmádena.

Pellizcó desde el inicio por malagueñas, con letras de su autoría. Prodigio de afinación y modulación. Por tangos, evocó a El Lebrijano, como prólogo a Caminante tú que llegas, que incluyó en su disco ‘Soñé’, y con epílogo de Lole y Manuel, con la guitarra maestra de Andrés Cansino.

Perfectamente compenetrados, no en vano forman pareja artística desde hace muchos años, abordó la farruca, una delicia, también con letra propia, salvo una estrofa de Moreno Galván.

Por cantiñas, derrochó el arte, la gracia y el salero que le caracterizan, con letras alusivas a su Málaga natal, que lleva por bandera.

Meció el cante por bamberas, que dedicó a los enamorados, y pellizcó en el último tercio con letras propias. Por bulerías, levantó varios monumentos: a la copla (Te lo juro yo), al bolero (Un compromiso) y a la mismísima Lola Flores.

Dijo adiós por fandangos, incluido uno muy emotivo, que lleva la firma del guitarrista Juan Ramón Caro, dedicado a su hijo Manuel. Apoteósica.

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