Baile con arte y humor… mucho humor

Foto: J. L. Gutiérrez – Museo Picasso Málaga

III Ciclo ‘Flamenco en el Picasso’ – Málaga. 3/2/2012

El espectáculo que ofreció Asunción Pérez ‘Choni’ y su compañía flamenca (Alicia Acuña, al cante; Raúl Cantizano, al toque; y Juanjo Macías, como contrapunto humorístico), el pasado viernes en el auditorio del Museo Picasso de Málaga, tuvo como elemento central el baile, pero aderezado con grandes dosis de humor.

Fernando Iwasaki introdujo el acto dando lectura a un breve relato alegórico, humorístico y futurista sobre el arte y cante tibetano (léase flamenco). En esa línea, el humor estuvo presente desde el principio, personalizado fundamentalmente en la figura de Juanjo Macías, en el rol de Gloria Jiménez, madre de la artista, Choni (Estrella Jiménez en la obra), a quien presenta y ensalza, al tiempo que diserta sobre el flamenco, no en vano el evento se presentaba bajo el epígrafe ‘Tratado flamenco’.

Choni, abanico en ristre, baila la guajira con gracia y donaire. Prima el braceo grácil y el juego del abanico. La guitarra de Cantizano suena cristalina. La voz de Acuña es muy flamenca, con ecos profundos. En el zapateado, Choni disfruta y se gusta. Todos actúan (como actores) a la par que interpretan (como músicos). Una delicia.

Ataviada con mantón, la bailaora sevillana arrostra la caña y le da la réplica con su baile, cargado de profundidad y matices, a una interpretación muy sentida de Acuña. El público acaba entregado cuando el ritmo se vuelve frenético, ante los desplantes de la bailaora. Juanjo Macías sigue aportando la nota de humor. Su exposición acerca de la historia del baile la ilustra Choni, ahora con bata de cola y castañuelas. Pese a la indudable dificultad que entraña este traje, lo maneja con soltura y maestría, siguiendo los cánones de la escuela sevillana de baile.

Suena hiriente la seguiriya en la voz de la cantaora sevillana. Choni deleita al respetable con momentos de especial jondura. Incluso en este palo tan solemne están bien traídas las dosis de humor de Macías. Lo que parecía una despedida por bulerías deviene en que la bailaora cambia su indumentaria por otra más exótica para interpretar la zambra, en un claro homenaje a Manolo Caracol. De hecho, Acuña canta La niña de fuego. Choni despliega toda su sensualidad en un baile cargado de elementos orientales.

En el adiós, número final en recuerdo al añorado Carlos Cano y su entrañable Verigüés fandango,  con el que el granadino recurrió al spanglish y a referentes musicales como los Stones. Todos con gafas de sol, Juanjo Macías como intérprete y el resto, como banda, con platillos, castañuelas y guitarra. El público, puesto en pie, aplaudía agradecido por haber pasado un rato muy agradable. 

Las anécdotas de Félix Grande

Félix Grande, Premio Nacional de Poesía y autor, entre otros títulos, de ‘Memoria del flamenco’, fue el encargado de moderar la primera sesión de ‘Flamenco y medios de comunicación’, que versó sobre ‘La imagen del flamenco: pasado, presente y bases para el futuro”, en el I Congreso Internacional de Flamenco. Amén del contenido estrictamente referido a dicha mesa de trabajo (del que se dará cuenta en otro apartado), Grande hizo gala de una erudición no exenta de amenidad. Como muestra, varios botones en forma de anécdotas que no tienen desperdicio:
– “Hace años, Sabicas ofreció una actuación en Madrid. Y unos días después, Manolo Sanlúcar. Éste, que vio que Paco de Lucía estaba en la segunda o tercera fila, se dirigió al público y pidió un aplauso para ‘el más grande guitarrista de la historia, que está entre nosotros’. Después, en una taberna cercana, con Pepe y Juan Habichuela, Paco de Lucía, Serranito y el marido de Manuela Carrasco, cuando llegó Manolo Sanlúcar, Paco le dijo: ‘Ha pasado una cosa muy grave. Al final, estaba Sabicas’. Sanlúcar se puso blanco. A la mañana siguiente, cuando se levantó, buscó una floristería en Madrid, donde estaba todo cerrado, y le envió un ramo de flores a Sabicas con la siguiente nota: ‘Perdone, usted, maestro”.
– “En los 50, 60 y 70, había unas veladas en homenaje al artista necesitado. Se trataba de artistas de finales del siglo XIX que cuando no se podían valer, iban otros en homenaje al artista necesitado. Le hicimos uno a Pepe de la Matrona, a sus 84 años. Uno de los que acudió fue Melchor de Marchena, que, con la muerte en su cuerpo, vino a tocar la guitarra. De la Matrona vivía con su hija, que era madre soltera. Él esperaba que lo llamaran para una juerga. Salió a cantar con una pierna vendada y una educación exquisita. ‘Perdonen que no me levante, tengo una pierna vendada. Me han dicho que se llama gota. Con el hambre que he pasado toda mi vida y me voy a morir con la enfermedad de los reyes”.
– “Paco de Lucía venía a mi casa a comer. Le gusta mucho comer. Me dijo un día: ‘Vengo cabreado. Vengo de Rusia y he visto a un ruso con veintitantos años que no veas cómo toca. Se pone en los carteles Paco de Rusía. Pero lo que me cabrea es que tiene una mata de pelo así de grande”.
– “Cuando Caballero Bonald le preguntó a Tía Anica La Piriñaca qué sentía cuando cantaba, ésta le respondió: ‘Cuando canto a gusto, me sabe la boca a sangre’. No es posible resumir el flamenco con esa energía y despojamiento. Cuando murió el marido, que no le dejaba cantar, con ocho hijos, se puso a cantar. Acudía incluso a prostíbulos en busca de clientes que le pagaran por cantar. Cuando contaba estas penas, decía: ‘Yo he tenido muy buena estrella”.

El flamenco ya tiene su día



‘El jaleo’, de John Singer.



     Hace justo un año, la Unesco incluyó al flamenco en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Ahora, para celebrar dicha efeméride, el Consejo de Gobierno de la Junta ha acordado declarar el 16 de noviembre Día del Flamenco en el ámbito de la Comunidad Autónoma de Andalucía.
     Esta decisión tiene como objetivo reforzar aún más las políticas de la Junta para fomentar el flamenco, implicar a la sociedad en su crecimiento y consolidarlo como uno de los principales motores de la industria cultural en Andalucía. 
     Con motivo de la primera celebración del Día del Flamenco, la Consejería de Cultura, en colaboración con el Instituto Cervantes, ha organizado espectáculos en las ciudades de Estambul (Turquía), Túnez, Nueva Delhi (India), Brasilia (Brasil) y Sydney (Australia), a cargo de los artistas Andrés Marín, Rosario Toledo, Rosario La Tremendita, David Carmona y Arcángel, respectivamente. De esta forma, se complementarán las actuaciones flamencas que el Instituto Cervantes organiza a lo largo del año en sus más de sesenta sedes por todo el mundo.
     Por su parte, una treintena de peñas flamencas y espacios escénicos de las ocho provincias andaluzas también han programado para los próximos días diversos actos para celebrar esta conmemoración, entre los que destaca el homenaje al guitarrista recientemente desaparecido Manuel Moreno Junquera ‘Moraíto’, en el Teatro Villamarta de Jerez de la Frontera (Cádiz).
     El flamenco obtuvo, el 16 de noviembre de 2010 en Nairobi (Kenia), su máximo reconocimiento internacional por parte de la Unesco como manifestación cultural de carácter universal aunque con raíces andaluzas. Esta organización de Naciones Unidas subrayó con su decisión la importancia que para Andalucía supone contar con una cultura musical propia que traspasa fronteras, algo que pocas regiones en el mundo pueden ofrecer. De igual modo, se destacó la doble vertiente del flamenco como una creación popular y como una actividad profesional basada en una disciplina artística exigente y compleja, cada vez más presente en los teatros de todo el mundo.
   El reconocimiento como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, que ahora se resalta con la declaración del Día del Flamenco, vino así a respaldar un sentimiento compartido por miles de aficionados de todo el mundo y a estimular el trabajo de protección y difusión que desarrolla la Junta. Esta labor tuvo su gran impulso hace más de dos décadas con la creación del Centro Andaluz del Flamenco, que reúne el mayor conjunto documental sobre este arte en el mundo, con más de 320.000 archivos. Este centro depende del Instituto Andaluz del Flamenco, entidad encargada de coordinar y dirigir las políticas de la Junta en la materia.
  

“Se trata de que el niño viva el cante y llegue a apreciar y a amar este arte”

A la izquierda de la imagen, el catedrático Rafael Infante.

I Congreso Internacional de Flamenco – Sevilla. 12/11/2011

          

    
     La necesidad de que el flamenco esté presente en los diferentes niveles educativos fue una idea que sobrevoló prácticamente todas las sesiones plenarias. No podía faltar, por tanto, en la conferencia ‘Flamenco y educación’, a cargo del catedrático Rafael Infante, con la que se abrió la tercera jornada del I Congreso Internacional de Flamenco. “No se puede amar lo que no se conoce. La sensibilización debe empezar desde la infancia”, recalcó Infante, quien advirtió de que “hay que ser cuidadosos al incorporar el flamenco en las primeras etapas de la educación; hay que hacerlo sin aburrir”. En este sentido, recordó unas palabras de Calixto Sánchez: “De lo que se trata no es de formar cantaores ni palmeros, sino de que el niño viva de alguna manera el cante, de que participe, y sobre todo de que llegue a apreciar y a amar este arte tan genuinamente andaluz”.
     El ponente anunció que la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía tiene previsto crear un portal educativo de flamenco, pero, hasta que esté operativo, recomendó utilizar la web Flamenco y Universidad (http://flun.cica.es/web/), “que tiene una parte dedicada a recursos educativos sobre flamenco”.
     Tras el reconocimiento de la Unesco, el pasado 16 de noviembre de 2010, se produjeron declaraciones del mundo del flamenco que coincidían en la necesidad de que este arte fuera materia de estudio en los centros educativos. Con este objetivo, se creó un grupo de trabajo integrado por artistas y profesores, que se reunió por vez primera el pasado 17 de enero.
     En esa línea, el pasado 11 de mayo, se creó una nueva especialidad de flamenco en los conservatorios para formar especialistas en cante y baile, si bien “el baile no se contempla, porque está en los centros de danza”, aclaró Infante, quien se mostró crítico con esta idea: “¿No hubiera sido preferible estudiar un núcleo común y luego la especialidad e integrar el baile? E incluir la percusión dentro de la guitarra”. En cuanto a la selección del profesorado, “los profesionales (flamencos) de reconocido prestigio no podrán hacerlo, por no cumplir los requisitos exigidos”, advirtió.
     Por último, se refirió a la universidad. Recordó que, ya en el 64, Antonio Mairena ofreció una conferencia en el paraninfo de la Universidad de Sevilla. “Antes, en la univesidad -rememoró- el flamenco se hacía más en los salones de actos que en las aulas y ahora se estudia en las aulas, aunque también haya recitales. La cátedra más señera es la de la Universidad de Córdoba. Hay otra en la Universidad de Almería, dedicada a Tomatito, y otra en Jaén, dedicada a Valderrama. También en Sevilla se ha creado la cátedra de Flamencología. Además, hay una aula de flamenco en la Universidad de Málaga y otra en Cádiz. En todas las universidades andaluzas se puede estudiar el flamenco, como asignatura optativa o de libre configuración, en facultades de Geografía e Historia, Bellas Artes… El flamenco tiene presencia en la universidad. En Sevilla, se imparte un curso de doctorado y ya se han leído las dos primeras tesis”. No obstante, apuntó que “el Plan Bolonia no contempla la especialidad de flamenco, aunque sí la guitarra, pero dentro de otra especialidad”.       

“Nos hemos creído más importantes incluso que los artistas”

Composición de la mesa del encuentro de críticos flamencos.

I Congreso Internacional de Flamenco – Sevilla. 12/11/2011

“Los críticos se arriesgan a ser mal queridos por el resto de sus días; duro oficio el que tienen”, había advertido ya el escritor Félix Grande en la primera sesión de ‘Flamenco y medios de comunicación’. Roger Salas, crítico de danza del diario El País, que ejerció como moderador en el encuentro de críticos flamencos, aseveró que “las hemerotecas siguen siendo el abc científico para la investigación. El trabajo del crítico se merece un respeto, pues tiene que establecer distancia con el objeto artístico”.
A continuación, se extractan las declaraciones más significativas de los participantes en el citado encuentro de críticos (hubo quien subrayó destacadas ausencias, como las de Manuel Bohórquez, de El Correo de Andalucía; Juan Vergillos, de Diario de Sevilla; y Ángel Álvarez Caballero, de El País, entre otros):

Manuel Martín Martín (crítico de flamenco de El Mundo de Andalucía): “El primer compromiso del periodista es el respeto a la verdad. La crítica no debe inventar el porvenir; el periodista debe vivir en la ética”. “La crítica no es cultivar amigos, sino hacer crítica de políticas culturales y alejarse de servidumbres”.

Dolores Pantoja (crítica de danza de El Correo de Andalucía): “Entiendo la crítica como un análisis. Me quedo con la dimensión estética. Con el flamenco, se complica. Se le pide al cantaor que conozca bien lo que canta, que transmita, que convoque a los duendes…”
Marina Cepeda Fuentes (presentadora en Italia del programa ‘Che bolle in pentola’ en Radio 2): “No soy crítica de flamenco. Vivo en Italia desde hace cuarenta años y difundo las tradiciones de mi tierra, no sólo el flamenco, que llevo en la sangre, pues soy de Triana”. “He seguido la Bienal de Flamenco desde su primera edición. Explico lo que he visto teniendo en cuenta que me dirijo a un público que sabe poco”. “El crítico tiene que ser honesto, independiente. Es un peligro hacer crítica para no enemistarse. En las relaciones estrechas entre medios y artistas, el crítico pierde independencia”.  
Alfredo Grimaldos (crítico de flamenco del Diario El Mundo): “Quería haber bailado como Farruco o escribir como Caballero Bonald y me quedé en periodista. No sólo hago crítica, también reportajes, entrevistas, notas previas, informaciones…” “Los flamencos son más accesibles, más cercanos que los divos del pop. Se establecen relaciones personales que hay que solventar al hacer la crítica, sobre todo cuando es mala”. “Se hace periodismo de aclamación, se tiende a ensalzarlo todo. Hay que buscar un equilibrio. Tampoco hay que parecer inquisidores ni dar por bueno todo. A los artistas no les gusta la crítica”. 
Fermín Lobatón (crítico de flamenco de El País Andalucía): “Ante todo -soy filólogo, no periodista-, el crítico debe ser cronista de la realidad. Debe informar a los que han escuchado -mensaje adicional para una mejor comprensión- y a los que no. Al cronista y al crítico se les supone experiencia y formación, cierta labor hermenéutica de lo que tenemos. Estamos ante un hecho vivo y dependerá de lo que nos transmita la obra de arte”. 
Fernando González Lucini (musicólogo y crítico de canción de autor): “Soy un intruso involuntario, ya que no soy del mundo del flamenco. Me aproximo desde la pasión, no me interesa el conocimiento. Esto tiene el inconveniente de que puedes cometer grandes errores, pero la ventaja de decir lo que te dé la gana. Me permite pasar de los críticos”. “La crítica debe tener una dimensión educativa y tiene que ser crónica de la cotidianidad, de un tiempo y de un país”. “El crítico tiene que escribir para enamorar, que le llegue al alma, al corazón al lector”.  
Alberto García Reyes (crítico de flamenco de ABC de Sevilla): “Nos hemos creído que somos más importantes incluso que los artistas. Lo que decimos es sólo nuestra verdad, no absoluta”. “El crítico sólo tiene obligación con el lector, no con el artista. No hay problema en tener una relación cordial con los artistas, es bueno”. “La crítica no ha de ser buena ni mala, estar a favor o en contra, sino un baremo para el lector”.   

Rabassa (Mont de Marsan): “No os dais cuenta de la joya que tenéis”

Composición de la mesa del encuentro de programadores.

I Congreso Internacional de Flamenco – Sevilla. 12/11/2011

Los representantes de festivales que participaron en el encuentro de programadores nacionales e internacionales, moderado por Francisco López, director de la Fundación Teatro Villamarta de Jerez, expusieron sus criterios de programación, abordaron el espinoso asunto de la financiación y coincidieron en la necesidad de reinventarse de cara al futuro. 
A continuación, se extractan las declaraciones más significativas de los participantes en dicho encuentro:
Juan Verdú (Suma Flamenca): “Programo lo que me gusta; también hay una parte dedicada a la gente joven”. “Uno de los fracasos es no haber llegado al público de España; hay más expectación por el flamenco fuera”. “Los niños se tienen que educar en el flamenco. Se ha perdido el tiempo en meter una asignatura de flamenco; es parte de nuestra cultura”. “Hay que empezar a olvidarse de los cachés de tantos millones”. “En Lisboa, hay una radio dedicada al fado, ¿por qué no pasa eso en el flamenco”. “Lo más fácil de vender es el baile, en España y fuera. En el cante, cuando teníamos la bandera, Camarón, se nos fue”.

Diego Ruiz (Festival Flamenco Ciutat Vella): “Hemos intentado romper esquemas programando y nos hemos tenido que reinventar. No miramos el ADN ni el lugar de procedencia”. “El baile es el que funciona a la hora de vender, luego el cante y después la guitarra. Hemos programado a los mejores guitarristas y hemos pinchado”. “Hay que buscar otras fórmulas aparte del caché”.

Sandrine Rabassa (Festival Flamenco Mont de Marsan): “Ha sido un festival muy atento al flamenco puro, pues sólo tengo una semana de programación; si tuviera un mes, programaría también la mezcla”. “Si un artista no me dice nada, o sólo está media hora en el escenario, no lo contrato. Estamos ante el arte más humano que hay”. “Las coproducciones podrían ser una alternativa a los cachés”. “El baile te llena una sala; por eso, se puede poner antes la guitarra para que sea más valorada. Por ejemplo, pongo gratis a Agujetas para que la gente vea de dónde viene el flamenco”. “Los de aquí no os dais cuenta de la joya que tenéis. El flamenco puede ser turístico, industrial, pero no se pueden perder los valores, porque sin eso no hay programadores ni flamenco”.

Monica Reggini (Festival ‘Musica per roma’): “Este festival es muy joven y bienal. Hay mucho interés en Italia por el flamenco, si bien no tanto como en Francia”. “Los cachés son altos, tenemos que encontrar un diálogo”. “El cante es el punto más débil; el público extranjero necesita más educación y la costumbre de escuchar”.

Patrick Bellido (Festival Flamenco de Nimes): “Nuestro festival presenta al flamenco junto a otras artes escénicas. El flamenco es frágil, lucha cada año por las subvenciones y es difícil mantener una línea de programación”. “El peso del baile es significativo, pero, para nosotros, el cante es lo primero, luego la guitarra y el baile”. “Alguien no entra en nuestra programación si no lo he escuchado y visto primero. Se valora la transmisión, la verdad”. “Es importante que el festival acompañe la carrera de un artista”. “El mejor espectáculo no lo puedo programar porque lo he visto fuera de un escenario”.  

Diego Mario Rivarola y Horacio Rébora (Bienal Flamenca de Buenos Aires): “Ante el festival de tangos de Granada, se pensó, en reciprocidad, hacer algo flamenco en Buenos Aires. Lo hablamos con el ministro de Cultura y así nació, en febrero de 2009. Enrique Morente cerró la primera bienal con el ‘Omega’, con Lagartija Nick. En octubre de este año, contamos con Vicente Amigo”. “Subió el nivel de grupos flamencos autóctonos y la prensa dio importancia a las dos bienales”. “Lo que más atrae es la danza y nosotros queremos un equilibrio”. “Con los cachés actuales, si no fuera por la ayuda del Gobierno argentino y la Junta de Andalucía, sería difícil”.

“El flamenco crece a más velocidad que su capacidad de organizarse”

Imagen de la mesa redonda ‘Estructura del flamenco’.

I Congreso Internacional de Flamenco – Sevilla. 11/11/2011
La segunda jornada del I Congreso Internacional de Flamenco se abrió con una mesa redonda bajo el epígrafe ‘Estructura del flamenco’, con Juan Manuel Suárez Japón, rector de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), como moderador y los siguientes invitados: Diego Pérez, presidente de la Confederación Andaluza de Peñas Flamencas, María de los Ángeles Carrasco, directora del Instituto Andaluz del Flamenco, Pepa Caballero, secretaria de la Asociación Andaluza de Empresarios del Flamenco (ASAEF), Carlos Sánchez, socio-fundador de DEZZA producciones, y Francisco Javier ‘Pancho’ López, miembro de la UNESCO. 

“El flamenco crece a más velocidad que su propia capacidad de organizarse”. Suárez Japón citó esta frase, pronunciada por el guitarrista onubense Juan Carlos Romero, para describir la situación actual de este arte. Previamente, disertó sobre la evolución histórica del flamenco: “La complejidad se inició con la profesionalización. La historia del flamenco cambió; había flamenco íntimo y el que se vendía en los escenarios. La mayoría de las grandes polémicas ya estaban ahí. Demófilo ya hablaba del mercado como causa de la pérdida de las esencias. Estamos ante enfermos con una salud extraordinaria. La aparición de los empresarios lo ha hecho (al flamenco) más intenso. Estamos en una sociedad urbana, cuando surgió en una sociedad rural. También la sociedad global influye. Además, desde hace treinta o cuarenta años, hay un ingrediente, a veces demasiado potente, que antes no estaba presente y ahora sí, las instituciones públicas. Es una de las características más novedosas que definen al flamenco contemporáneo”.

Acto seguido, se extractan las declaraciones más significativas de los participantes en la citada mesa redonda:

María de los Ángeles Carrasco, directora del Instituto Andaluz del Flamenco(IAF): “El IAF es la fórmula de la que la Junta se ha dotado para dar respuesta al flamenco; para dar cumplimiento a lo que plantea la UNESCO y desde mucho antes de su reconocimiento. Pretende proteger este patrimonio vivo, que tenga dignidad y eco”. “Hay quien critica el apoyo al flamenco. ¿Prefieren relegarlo al cuartito de los cabales, a la voluntad del señorito?” 

Pepa Caballero, secretaria de la Asociación Andaluza de Empresarios del Flamenco (ASAEF): “Hay una doble pelea: la remodelación de la estructura de ventas y tenemos que reorganizarnos de forma absoluta. No sé si la gente es consciente de las personas que trabajan detrás de los artistas. En época de crisis, no están. El flamenco nos está superando y tenemos que estar a la altura”. “Hasta ahora, el empresario era el comisionista. El trabajo de equipo ha hecho que el artista sea conocido”. “El enfrentamiento con las instituciones debe ser desde el diálogo. Nos necesitamos mutuamente para poner el flamenco en el mundo”.  

Diego Pérez, presidente de la Confederación Andaluza de Peñas Flamencas: “Las peñas han cambiado una barbaridad en los últimos años. Antes, eran grupos de personas reunidas en torno a un sentimiento común. Hoy, el flamenco lo conforman tres patas: artistas, peñas y administración. Habría que añadir otro pilar, los particulares o asociaciones que hacen flamenco y lo fomentan”. “Las peñas hacemos todo lo que hay que hacer en el flamenco a cambio de nada, sólo por satisfacción personal”. “Hacemos todo lo que no hace la Administración, llevar el flamenco a las escuelas. Además, los concursos, en la mayoría de las provincias, se hacen en las peñas, para sacar nuevos valores”.
Carlos Sánchez, socio-fundador de DEZZA producciones: “Existe demasiada dependencia de lo público, una relación amor-odio. La institución pública es mi principal cliente; o trabajo con ella o no trabajo. Para trabajar con ella, hay que cumplir una serie de requisitos. Se sabe cuándo se trabaja, pero no cuándo se cobra”.

Francisco Javier ‘Pancho’ López, miembro de la UNESCO: “En Nairobi, hace casi un año, el flamenco tuvo el reconocimiento de la UNESCO. Cada uno tiene unas responsabilidades; se tienen derechos, pero también se adquieren obligaciones. Tengo que hacer un informe periódico con las medidas que se están tomando como salvaguardia”. “Todos los que pertenecen al ámbito del flamenco tendrían que conocer la biblia de lo que los hace ser reconocidos. Existe el peligro de que cuando algo se comercializa demasiado, corrompe lo que se protege”.


Manuel Curao: “A Fosforito le aplicaron la Ley de vagos y maleantes y hoy es Patrimonio de la Humanidad”

Imagen de la mesa redonda moderada por Manuel Curao, a la izquierda.
I Congreso Internacional de Flamenco – Sevilla. 10/11/2011

 

El periodista y flamencólogo Manuel Curao fue el encargado de moderar la primera mesa redonda del congreso, bajo el título de ‘La mirada del arte’. Previamente, se rindió homenaje a dos figuras egregias del arte flamenco: Matilde Coral y Fosforito, de los que se emitieron sendos vídeos.

La bailaora trianera recordó sus comienzos, “en que tenía el derecho y la obligación de saber bailar de todo”, y pidió una estatua para José Antonio Pulpón (representante musical), “que nos dio de comer a muchos”. Se refirió, asimismo, a la técnica, “que es muy importante, pero hoy le ha robado el alma al flamenco”. En cuanto al reconocimiento de la Unesco, aseguró que “el flamenco es Patrimonio de la Humanidad desde que se inventó el primer ay”.

Mientras, el cantaor de Puente Genil relató su detención en la Feria de Sevilla del 42, en plena posguerra, tiempos de miseria en los que cantaba por las tabernas. Le aplicaron la Ley de vagos y maleantes y pasó quince días en los calabozos de Sevilla. Fosforito destacó que “hay artistas que no reconocen que su tiempo pasó” y subrayó que “el reconocimiento de la Unesco es un marchamo de calidad, que ya lo tenía (el flamenco). Quizá urge a responsabilizar a las instituciones públicas de que hay que protegerlo. Antes la tenían, pero, ahora, con más motivo”.
Aludió también a que, “en torno al flamenco, hay una economía, una industria: guitarras, cajas, vestuario, escenografía…” y destacó la importancia de la estética, de cuidar la indumentaria. En cuanto a los festivales, “se mantienen algunos, otros no, por los organizadores, ya que se llegó a maratones. Al principio, en el de Córdoba (1956), había cuatro cantaores en dos pases. No tienen por qué durar más de tres horas”.
Para la última Llave de Oro del Cante, “la creación es individual, pero el flamenco evoluciona dentro de sí mismo. Fue creciendo lentamente, ya lo decía Luis Caballero, como las estalactitas”. Subrayó que “la radio -medio en el que trabajó con Bobby Deglané- ha estado siempre con el flamenco, ya que es lo más inmediato y real”. Por último, advirtió de que “hay que cuidar el flamenco y a la gente joven, cuidar el presente sin olvidar el futuro”.

Llegados a este punto, Manuel Curao extrajo la primera conclusión: “A Fosforito le aplicaron la Ley de vagos y maleantes y acabó en la cárcel, y hoy es Patrimonio de la Humanidad; todo resumido en la misma persona”.
Se extractan, a continuación, las declaraciones más significativas de los participantes en la citada mesa redonda:
Pepa Montes (bailaora): “Mantener el baile es costoso, requiere mucho sacrificio. A veces, las instituciones te pueden ayudar, otras, no”. “El modernismo no puede caer en el feísmo; hay que tener personalidad y enriquecer lo que se hace”. “Se necesita un censo para saber cuántos y quiénes somos”.
Gerardo Núñez (guitarrista): “Tenemos un producto que causa sensación en el mundo y no tenemos competencia. Tenemos la materia prima y el mundo; necesitamos construir la industria de la cultura. Hay que crear la estructura profesional, porque hay espacios y festivales internacionales, sólo nos tienen que llevar allí. No queremos subvenciones, pero sí espacios que nos ayuden a trabajar”.
Eva Yerbabuena (bailaora):  “La exigencia de estrenos continuados te obliga a enriquecerte a nivel personal, pero, por otro lado, es muy difícil y peligroso crear una música, una coreografía. Hay que intentar buscar el equilibrio. La felicidad está en querer lo que haces, no en hacer lo que te gusta”. “En el flamenco, no hay unión ni compañerismo. Lo que hace falta es unión de verdad y tener las cosas claras, lo que reivindicamos, las necesidades”.
Arcángel (cantaor): “Creo que, en el flamenco, se viene estableciendo una contradicción, queremos que el flamenco sea para muy poca gente, muy reducido, pero luchamos con otros espectáculos que son puro negocio y tenemos que estar preparados para competir en programaciones en un mundo voraz. Los flamencos tenemos que ser capaces de autogestionar nuestras propias producciones y poner nuestro trabajo al servicio de los demás”. “Soy amante de la tradición y la respeto, pero hay que mirar hacia delante. Sobre las generaciones jóvenes recae la responsabilidad de tirar hacia delante; el flamenco tiene que vivir con nuestro tiempo, vivir con el negocio”.
María del Mar Moreno (bailaora): “Lo más importante es equilibrar que es un arte y a nivel industrial, estamos en una etapa muy básica. Uno tiene que ser artista, pero tiene que grabar su disco, montar su espectáculo… Lo más importante es ser auténtico. Que incorporas teatro, ballet, ¿por qué no?”. “Al público hay que educarlo, no se le puede regalar el flamenco”. “La base de la evolución del arte está en la educación de los niños, una educación en que se equilibre la técnica con el instinto”.
Antonio Coronel (percusionista): “El flamenco es tan rico rítmicamente que no ha necesitado nunca nada. Por eso, hay que ser muy delicado, tener mucho cuidado con lo que se hace, con respeto y talento”. “El flamenco es muy grande y, a la vez, minoritario, como el jazz”. “¿Por qué no hay un teatro en Sevilla con una programación permanente de flamenco?” “El flamenco ha pasado de ser el bufón de la corte a ser la corte”.

Griñán: “El flamenco es lo mejor que Andalucía ha sabido dar al mundo”

El presidente de la Junta, José Antonio Griñán, durante su discurso.
I Congreso Internacional de Flamenco – Sevilla. 10/11/2011
La inauguración del I Congreso Internacional de Flamenco, celebrado en Sevilla entre el 10 y el 12 de noviembre pasados, corrió a cargo del presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, quien destacó, de entrada, el papel desempeñado por las peñas flamencas, “que tanto han hecho por preservar este arte, que expresa lo más profundo del ser humano”. Acto seguido, abogó por que el congreso “ha de ser un espacio abierto al debate y al conocimiento para fortalecer algo que nos pertenece, el elemento más internacional de la cultura andaluza, lo mejor que Andalucía ha sabido dar al mundo”.
Tras la declaración del flamenco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por parte de la Unesco, el pasado 16 de noviembre de 2010, Griñán recordó que el objetivo debe ser “mejorar la difusión del flamenco y consolidarlo como una potente industria, generadora de riqueza. Es un valioso reclamo para el turismo, pero también debe ser un aliado de la actividad económica, impulsor de la vida cultural y social de muchos pueblos de Andalucía (actividad textil y artesanal). Tenemos que conseguir que sea una ventaja competitiva para el futuro; ofrece una oportunidad. El flamenco innova; necesita pureza, pero también arriesgar e innovar. La profesionalización del flamenco es una apuesta importante para su competitividad, con su inclusión en conservatorios, estudios superiores de flamenco, cursos de posgrado en universidades andaluzas…”
También se refirió a la incorporación del flamenco “a las redes culturales y del conocimiento” y rememoró que, en el 93, se creó el Centro Andaluz de Flamenco en Jerez, cuyos fondos están accesibles incluso desde las sedes que el Instituto Cervantes tiene allende nuestras fronteras.
Por su parte, Juan Manuel Suárez Japón, rector de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), señaló que “el flamenco es un hecho cultural vivo”, al tiempo que recordó que, este mes, se cumple un año del reconocimiento de la Unesco: “Es tan profundamente andaluz que por eso es universal”. Y añadió que, “en nuestro Estatuto de Autonomía, se reconoce el papel del flamenco dentro de nuestro patrimonio cultural; y las propuestas o conclusiones de este congreso se espera que sean recogidas en el Libro Blanco del Flamenco”.
Antonio Fernández Díaz, ‘Fosforito’, última Llave de Oro del Cante y miembro del comité asesor del Instituto Andaluz del Flamenco, subrayó que “las instituciones públicas tienen una obligación de divulgación del flamenco” y citó el concurso de 1922, promovido por Lorca y Falla, como ejemplo de que “el flamenco siempre ha estado bien mirado por músicos y poetas”.
Los asistentes al congreso abarrotaron el salón de actos del convento de Santa Clara en el acto inaugural, que contó con algunos nombres ilustres de este arte: Matilde Coral, Manolo Sanlúcar, Manuela CarrascoSegundo Falcón, entre otros. También quisieron estar presentes los periodistas Juan José Téllez, autor de ‘Paco de Lucía en vivo’, y Paco Lobatón y el productor Ricardo Pachón.

Humor y doble sentido en el flamenco

Foto: José Luis Gutiérez-Museo Picasso Málaga

III Ciclo ‘Flamenco en el Picasso’ – Málaga. 4/11/2011

José de la Tomasa fue el encargado de abrir la tercera edición del ciclo ‘Flamenco en el Picasso’, que esta temporada girará en torno a los conceptos de humor y juego (tomados de la conferencia de Lorca ‘Teoría y juego del duende’). De entrada, contrasta la imagen seria de este cantaor y, por extensión, del flamenco con la temática elegida por los organizadores, si bien debo reconocer que la hora y media de actuación, salpicada con los comentarios de De la Tomasa, el guitarrista Eduardo Rebollar y el presentador, Fernando Iwasaki, se pasaron en un suspiro. Cantaor y guitarrista son profesores en su disciplina en la prestigiosa Fundación Cristina Heeren de Sevilla, que dirige Iwasaki.


Bajo el epígrafe ‘El sentido del doble sentido’, el escritor peruano introdujo el acto definiendo el flamenco como “un arte solemne interpretado por personas risueñas y pícaras”, entre las que señaló a De la Tomasa, autor, en muchas ocasiones, de sus propias letras y de dos libros de poesía flamenca. Heredero de una de las dinastías más sobresalientes del cante flamenco (sobrino nieto de Manuel Torre, nieto de Pepe Torre e hijo de Tomasa y Pies Plomo), el cantaor sevillano puso la siguiente letra como ejemplo de síntesis expresiva y de doble sentido: “La noche del aguacero/ ¿dónde te metiste?/ que no se te mojó el pelo”. “Los andaluces decimos en tres versos lo que dice Shakespeare escribiendo siete años”, espetó.


Fue una charla amena y graciosísima. “Soy un cantaor muy serio, pero no me he podido negar a venir aquí, como está la cosa”, bromeó De la Tomasa, que abrió su recital por malagueñas, con letra propia (‘Málaga, uvitas dulces…’) escrita ex profeso para la ocasión, dedicada a la capital malagueña y a Picasso. Pese a la complejidad que supone adaptar letras nuevas al canon establecido del flamenco, lo hizo con pellizco. Las remató con el clásico abandolao. Le acompañaba al toque Eduardo Rebollar, maestro de la vieja escuela.

 

Y entre col y col, relataron un par de anécdotas. El Chocolate era requerido por un viudo para que le cantara a la difunta desde enfrente del cementerio de Sevilla los días de lluvia. Cuando la noche anterior, el malogrado cantaor veía el cielo encapotado, le comentaba a su esposa: “Mañana, comemos puchero”. Eran tiempos difíciles, que deparaban situaciones como la que sigue: Cuando Pepe Pinto y El Carbonerillo acudían a una fiesta o reunión, solían inquirir con discreción si se le había muerto algún familiar a alguien de los presentes. “Sí, hace poco, se le ha muerto la hermana a fulanito”. Y llevaban letras preparadas al efecto para emocionar al incauto, que solía pagar para que siguieran actuando.


Arrostró, a continuación, la soleá de Triana, con la que ejemplificó el doble sentido, tan habitual en este estilo, con la profundidad y equilibrio debidos. Por alegrías (las interpretó con sabor y enjundia, con la guitarra salinera de Rebollar), aseguró que se traslada mentalmente a tierras gaditanas, al igual que, en la malagueña, piensa en Álora. Cantó con solvencia varios fandangos, también con letras propias, y defendió este palo, a veces denostado. Se despidió por bulerías.