“Nos hemos creído más importantes incluso que los artistas”

Composición de la mesa del encuentro de críticos flamencos.

I Congreso Internacional de Flamenco – Sevilla. 12/11/2011

“Los críticos se arriesgan a ser mal queridos por el resto de sus días; duro oficio el que tienen”, había advertido ya el escritor Félix Grande en la primera sesión de ‘Flamenco y medios de comunicación’. Roger Salas, crítico de danza del diario El País, que ejerció como moderador en el encuentro de críticos flamencos, aseveró que “las hemerotecas siguen siendo el abc científico para la investigación. El trabajo del crítico se merece un respeto, pues tiene que establecer distancia con el objeto artístico”.
A continuación, se extractan las declaraciones más significativas de los participantes en el citado encuentro de críticos (hubo quien subrayó destacadas ausencias, como las de Manuel Bohórquez, de El Correo de Andalucía; Juan Vergillos, de Diario de Sevilla; y Ángel Álvarez Caballero, de El País, entre otros):

Manuel Martín Martín (crítico de flamenco de El Mundo de Andalucía): “El primer compromiso del periodista es el respeto a la verdad. La crítica no debe inventar el porvenir; el periodista debe vivir en la ética”. “La crítica no es cultivar amigos, sino hacer crítica de políticas culturales y alejarse de servidumbres”.

Dolores Pantoja (crítica de danza de El Correo de Andalucía): “Entiendo la crítica como un análisis. Me quedo con la dimensión estética. Con el flamenco, se complica. Se le pide al cantaor que conozca bien lo que canta, que transmita, que convoque a los duendes…”
Marina Cepeda Fuentes (presentadora en Italia del programa ‘Che bolle in pentola’ en Radio 2): “No soy crítica de flamenco. Vivo en Italia desde hace cuarenta años y difundo las tradiciones de mi tierra, no sólo el flamenco, que llevo en la sangre, pues soy de Triana”. “He seguido la Bienal de Flamenco desde su primera edición. Explico lo que he visto teniendo en cuenta que me dirijo a un público que sabe poco”. “El crítico tiene que ser honesto, independiente. Es un peligro hacer crítica para no enemistarse. En las relaciones estrechas entre medios y artistas, el crítico pierde independencia”.  
Alfredo Grimaldos (crítico de flamenco del Diario El Mundo): “Quería haber bailado como Farruco o escribir como Caballero Bonald y me quedé en periodista. No sólo hago crítica, también reportajes, entrevistas, notas previas, informaciones…” “Los flamencos son más accesibles, más cercanos que los divos del pop. Se establecen relaciones personales que hay que solventar al hacer la crítica, sobre todo cuando es mala”. “Se hace periodismo de aclamación, se tiende a ensalzarlo todo. Hay que buscar un equilibrio. Tampoco hay que parecer inquisidores ni dar por bueno todo. A los artistas no les gusta la crítica”. 
Fermín Lobatón (crítico de flamenco de El País Andalucía): “Ante todo -soy filólogo, no periodista-, el crítico debe ser cronista de la realidad. Debe informar a los que han escuchado -mensaje adicional para una mejor comprensión- y a los que no. Al cronista y al crítico se les supone experiencia y formación, cierta labor hermenéutica de lo que tenemos. Estamos ante un hecho vivo y dependerá de lo que nos transmita la obra de arte”. 
Fernando González Lucini (musicólogo y crítico de canción de autor): “Soy un intruso involuntario, ya que no soy del mundo del flamenco. Me aproximo desde la pasión, no me interesa el conocimiento. Esto tiene el inconveniente de que puedes cometer grandes errores, pero la ventaja de decir lo que te dé la gana. Me permite pasar de los críticos”. “La crítica debe tener una dimensión educativa y tiene que ser crónica de la cotidianidad, de un tiempo y de un país”. “El crítico tiene que escribir para enamorar, que le llegue al alma, al corazón al lector”.  
Alberto García Reyes (crítico de flamenco de ABC de Sevilla): “Nos hemos creído que somos más importantes incluso que los artistas. Lo que decimos es sólo nuestra verdad, no absoluta”. “El crítico sólo tiene obligación con el lector, no con el artista. No hay problema en tener una relación cordial con los artistas, es bueno”. “La crítica no ha de ser buena ni mala, estar a favor o en contra, sino un baremo para el lector”.   

Rabassa (Mont de Marsan): “No os dais cuenta de la joya que tenéis”

Composición de la mesa del encuentro de programadores.

I Congreso Internacional de Flamenco – Sevilla. 12/11/2011
Los representantes de festivales que participaron en el encuentro de programadores nacionales e internacionales, moderado por Francisco López, director de la Fundación Teatro Villamarta de Jerez, expusieron sus criterios de programación, abordaron el espinoso asunto de la financiación y coincidieron en la necesidad de reinventarse de cara al futuro. 
A continuación, se extractan las declaraciones más significativas de los participantes en dicho encuentro:
Juan Verdú (Suma Flamenca): “Programo lo que me gusta; también hay una parte dedicada a la gente joven”. “Uno de los fracasos es no haber llegado al público de España; hay más expectación por el flamenco fuera”. “Los niños se tienen que educar en el flamenco. Se ha perdido el tiempo en meter una asignatura de flamenco; es parte de nuestra cultura”. “Hay que empezar a olvidarse de los cachés de tantos millones”. “En Lisboa, hay una radio dedicada al fado, ¿por qué no pasa eso en el flamenco”. “Lo más fácil de vender es el baile, en España y fuera. En el cante, cuando teníamos la bandera, Camarón, se nos fue”.

Diego Ruiz (Festival Flamenco Ciutat Vella): “Hemos intentado romper esquemas programando y nos hemos tenido que reinventar. No miramos el ADN ni el lugar de procedencia”. “El baile es el que funciona a la hora de vender, luego el cante y después la guitarra. Hemos programado a los mejores guitarristas y hemos pinchado”. “Hay que buscar otras fórmulas aparte del caché”.

Sandrine Rabassa (Festival Flamenco Mont de Marsan): “Ha sido un festival muy atento al flamenco puro, pues sólo tengo una semana de programación; si tuviera un mes, programaría también la mezcla”. “Si un artista no me dice nada, o sólo está media hora en el escenario, no lo contrato. Estamos ante el arte más humano que hay”. “Las coproducciones podrían ser una alternativa a los cachés”. “El baile te llena una sala; por eso, se puede poner antes la guitarra para que sea más valorada. Por ejemplo, pongo gratis a Agujetas para que la gente vea de dónde viene el flamenco”. “Los de aquí no os dais cuenta de la joya que tenéis. El flamenco puede ser turístico, industrial, pero no se pueden perder los valores, porque sin eso no hay programadores ni flamenco”.

Monica Reggini (Festival ‘Musica per roma’): “Este festival es muy joven y bienal. Hay mucho interés en Italia por el flamenco, si bien no tanto como en Francia”. “Los cachés son altos, tenemos que encontrar un diálogo”. “El cante es el punto más débil; el público extranjero necesita más educación y la costumbre de escuchar”.

Patrick Bellido (Festival Flamenco de Nimes): “Nuestro festival presenta al flamenco junto a otras artes escénicas. El flamenco es frágil, lucha cada año por las subvenciones y es difícil mantener una línea de programación”. “El peso del baile es significativo, pero, para nosotros, el cante es lo primero, luego la guitarra y el baile”. “Alguien no entra en nuestra programación si no lo he escuchado y visto primero. Se valora la transmisión, la verdad”. “Es importante que el festival acompañe la carrera de un artista”. “El mejor espectáculo no lo puedo programar porque lo he visto fuera de un escenario”.  

Diego Mario Rivarola y Horacio Rébora (Bienal Flamenca de Buenos Aires): “Ante el festival de tangos de Granada, se pensó, en reciprocidad, hacer algo flamenco en Buenos Aires. Lo hablamos con el ministro de Cultura y así nació, en febrero de 2009. Enrique Morente cerró la primera bienal con el ‘Omega’, con Lagartija Nick. En octubre de este año, contamos con Vicente Amigo”. “Subió el nivel de grupos flamencos autóctonos y la prensa dio importancia a las dos bienales”. “Lo que más atrae es la danza y nosotros queremos un equilibrio”. “Con los cachés actuales, si no fuera por la ayuda del Gobierno argentino y la Junta de Andalucía, sería difícil”.

“El flamenco crece a más velocidad que su capacidad de organizarse”

Imagen de la mesa redonda ‘Estructura del flamenco’.

I Congreso Internacional de Flamenco – Sevilla. 11/11/2011
La segunda jornada del I Congreso Internacional de Flamenco se abrió con una mesa redonda bajo el epígrafe ‘Estructura del flamenco’, con Juan Manuel Suárez Japón, rector de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), como moderador y los siguientes invitados: Diego Pérez, presidente de la Confederación Andaluza de Peñas Flamencas, María de los Ángeles Carrasco, directora del Instituto Andaluz del Flamenco, Pepa Caballero, secretaria de la Asociación Andaluza de Empresarios del Flamenco (ASAEF), Carlos Sánchez, socio-fundador de DEZZA producciones, y Francisco Javier ‘Pancho’ López, miembro de la UNESCO. 

“El flamenco crece a más velocidad que su propia capacidad de organizarse”. Suárez Japón citó esta frase, pronunciada por el guitarrista onubense Juan Carlos Romero, para describir la situación actual de este arte. Previamente, disertó sobre la evolución histórica del flamenco: “La complejidad se inició con la profesionalización. La historia del flamenco cambió; había flamenco íntimo y el que se vendía en los escenarios. La mayoría de las grandes polémicas ya estaban ahí. Demófilo ya hablaba del mercado como causa de la pérdida de las esencias. Estamos ante enfermos con una salud extraordinaria. La aparición de los empresarios lo ha hecho (al flamenco) más intenso. Estamos en una sociedad urbana, cuando surgió en una sociedad rural. También la sociedad global influye. Además, desde hace treinta o cuarenta años, hay un ingrediente, a veces demasiado potente, que antes no estaba presente y ahora sí, las instituciones públicas. Es una de las características más novedosas que definen al flamenco contemporáneo”.

Acto seguido, se extractan las declaraciones más significativas de los participantes en la citada mesa redonda:

María de los Ángeles Carrasco, directora del Instituto Andaluz del Flamenco(IAF): “El IAF es la fórmula de la que la Junta se ha dotado para dar respuesta al flamenco; para dar cumplimiento a lo que plantea la UNESCO y desde mucho antes de su reconocimiento. Pretende proteger este patrimonio vivo, que tenga dignidad y eco”. “Hay quien critica el apoyo al flamenco. ¿Prefieren relegarlo al cuartito de los cabales, a la voluntad del señorito?” 

Pepa Caballero, secretaria de la Asociación Andaluza de Empresarios del Flamenco (ASAEF): “Hay una doble pelea: la remodelación de la estructura de ventas y tenemos que reorganizarnos de forma absoluta. No sé si la gente es consciente de las personas que trabajan detrás de los artistas. En época de crisis, no están. El flamenco nos está superando y tenemos que estar a la altura”. “Hasta ahora, el empresario era el comisionista. El trabajo de equipo ha hecho que el artista sea conocido”. “El enfrentamiento con las instituciones debe ser desde el diálogo. Nos necesitamos mutuamente para poner el flamenco en el mundo”.  

Diego Pérez, presidente de la Confederación Andaluza de Peñas Flamencas: “Las peñas han cambiado una barbaridad en los últimos años. Antes, eran grupos de personas reunidas en torno a un sentimiento común. Hoy, el flamenco lo conforman tres patas: artistas, peñas y administración. Habría que añadir otro pilar, los particulares o asociaciones que hacen flamenco y lo fomentan”. “Las peñas hacemos todo lo que hay que hacer en el flamenco a cambio de nada, sólo por satisfacción personal”. “Hacemos todo lo que no hace la Administración, llevar el flamenco a las escuelas. Además, los concursos, en la mayoría de las provincias, se hacen en las peñas, para sacar nuevos valores”.
Carlos Sánchez, socio-fundador de DEZZA producciones: “Existe demasiada dependencia de lo público, una relación amor-odio. La institución pública es mi principal cliente; o trabajo con ella o no trabajo. Para trabajar con ella, hay que cumplir una serie de requisitos. Se sabe cuándo se trabaja, pero no cuándo se cobra”.

Francisco Javier ‘Pancho’ López, miembro de la UNESCO: “En Nairobi, hace casi un año, el flamenco tuvo el reconocimiento de la UNESCO. Cada uno tiene unas responsabilidades; se tienen derechos, pero también se adquieren obligaciones. Tengo que hacer un informe periódico con las medidas que se están tomando como salvaguardia”. “Todos los que pertenecen al ámbito del flamenco tendrían que conocer la biblia de lo que los hace ser reconocidos. Existe el peligro de que cuando algo se comercializa demasiado, corrompe lo que se protege”.


Manuel Curao: “A Fosforito le aplicaron la Ley de vagos y maleantes y hoy es Patrimonio de la Humanidad”

Imagen de la mesa redonda moderada por Manuel Curao, a la izquierda.
I Congreso Internacional de Flamenco – Sevilla. 10/11/2011

 
El periodista y flamencólogo Manuel Curao fue el encargado de moderar la primera mesa redonda del congreso, bajo el título de ‘La mirada del arte’. Previamente, se rindió homenaje a dos figuras egregias del arte flamenco: Matilde Coral y Fosforito, de los que se emitieron sendos vídeos.
La bailaora trianera recordó sus comienzos, “en que tenía el derecho y la obligación de saber bailar de todo”, y pidió una estatua para José Antonio Pulpón (representante musical), “que nos dio de comer a muchos”. Se refirió, asimismo, a la técnica, “que es muy importante, pero hoy le ha robado el alma al flamenco”. En cuanto al reconocimiento de la Unesco, aseguró que “el flamenco es Patrimonio de la Humanidad desde que se inventó el primer ay”.

Mientras, el cantaor de Puente Genil relató su detención en la Feria de Sevilla del 42, en plena posguerra, tiempos de miseria en los que cantaba por las tabernas. Le aplicaron la Ley de vagos y maleantes y pasó quince días en los calabozos de Sevilla. Fosforito destacó que “hay artistas que no reconocen que su tiempo pasó” y subrayó que “el reconocimiento de la Unesco es un marchamo de calidad, que ya lo tenía (el flamenco). Quizá urge a responsabilizar a las instituciones públicas de que hay que protegerlo. Antes la tenían, pero, ahora, con más motivo”.
Aludió también a que, “en torno al flamenco, hay una economía, una industria: guitarras, cajas, vestuario, escenografía…” y destacó la importancia de la estética, de cuidar la indumentaria. En cuanto a los festivales, “se mantienen algunos, otros no, por los organizadores, ya que se llegó a maratones. Al principio, en el de Córdoba (1956), había cuatro cantaores en dos pases. No tienen por qué durar más de tres horas”.
Para la última Llave de Oro del Cante, “la creación es individual, pero el flamenco evoluciona dentro de sí mismo. Fue creciendo lentamente, ya lo decía Luis Caballero, como las estalactitas”. Subrayó que “la radio -medio en el que trabajó con Bobby Deglané- ha estado siempre con el flamenco, ya que es lo más inmediato y real”. Por último, advirtió de que “hay que cuidar el flamenco y a la gente joven, cuidar el presente sin olvidar el futuro”.

Llegados a este punto, Manuel Curao extrajo la primera conclusión: “A Fosforito le aplicaron la Ley de vagos y maleantes y acabó en la cárcel, y hoy es Patrimonio de la Humanidad; todo resumido en la misma persona”.
Se extractan, a continuación, las declaraciones más significativas de los participantes en la citada mesa redonda:
Pepa Montes (bailaora): “Mantener el baile es costoso, requiere mucho sacrificio. A veces, las instituciones te pueden ayudar, otras, no”. “El modernismo no puede caer en el feísmo; hay que tener personalidad y enriquecer lo que se hace”. “Se necesita un censo para saber cuántos y quiénes somos”.
Gerardo Núñez (guitarrista): “Tenemos un producto que causa sensación en el mundo y no tenemos competencia. Tenemos la materia prima y el mundo; necesitamos construir la industria de la cultura. Hay que crear la estructura profesional, porque hay espacios y festivales internacionales, sólo nos tienen que llevar allí. No queremos subvenciones, pero sí espacios que nos ayuden a trabajar”.
Eva Yerbabuena (bailaora):  “La exigencia de estrenos continuados te obliga a enriquecerte a nivel personal, pero, por otro lado, es muy difícil y peligroso crear una música, una coreografía. Hay que intentar buscar el equilibrio. La felicidad está en querer lo que haces, no en hacer lo que te gusta”. “En el flamenco, no hay unión ni compañerismo. Lo que hace falta es unión de verdad y tener las cosas claras, lo que reivindicamos, las necesidades”.
Arcángel (cantaor): “Creo que, en el flamenco, se viene estableciendo una contradicción, queremos que el flamenco sea para muy poca gente, muy reducido, pero luchamos con otros espectáculos que son puro negocio y tenemos que estar preparados para competir en programaciones en un mundo voraz. Los flamencos tenemos que ser capaces de autogestionar nuestras propias producciones y poner nuestro trabajo al servicio de los demás”. “Soy amante de la tradición y la respeto, pero hay que mirar hacia delante. Sobre las generaciones jóvenes recae la responsabilidad de tirar hacia delante; el flamenco tiene que vivir con nuestro tiempo, vivir con el negocio”.
María del Mar Moreno (bailaora): “Lo más importante es equilibrar que es un arte y a nivel industrial, estamos en una etapa muy básica. Uno tiene que ser artista, pero tiene que grabar su disco, montar su espectáculo… Lo más importante es ser auténtico. Que incorporas teatro, ballet, ¿por qué no?”. “Al público hay que educarlo, no se le puede regalar el flamenco”. “La base de la evolución del arte está en la educación de los niños, una educación en que se equilibre la técnica con el instinto”.
Antonio Coronel (percusionista): “El flamenco es tan rico rítmicamente que no ha necesitado nunca nada. Por eso, hay que ser muy delicado, tener mucho cuidado con lo que se hace, con respeto y talento”. “El flamenco es muy grande y, a la vez, minoritario, como el jazz”. “¿Por qué no hay un teatro en Sevilla con una programación permanente de flamenco?” “El flamenco ha pasado de ser el bufón de la corte a ser la corte”.

Griñán: “El flamenco es lo mejor que Andalucía ha sabido dar al mundo”

El presidente de la Junta, José Antonio Griñán, durante su discurso.
I Congreso Internacional de Flamenco – Sevilla. 10/11/2011
La inauguración del I Congreso Internacional de Flamenco, celebrado en Sevilla entre el 10 y el 12 de noviembre pasados, corrió a cargo del presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, quien destacó, de entrada, el papel desempeñado por las peñas flamencas, “que tanto han hecho por preservar este arte, que expresa lo más profundo del ser humano”. Acto seguido, abogó por que el congreso “ha de ser un espacio abierto al debate y al conocimiento para fortalecer algo que nos pertenece, el elemento más internacional de la cultura andaluza, lo mejor que Andalucía ha sabido dar al mundo”.
Tras la declaración del flamenco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por parte de la Unesco, el pasado 16 de noviembre de 2010, Griñán recordó que el objetivo debe ser “mejorar la difusión del flamenco y consolidarlo como una potente industria, generadora de riqueza. Es un valioso reclamo para el turismo, pero también debe ser un aliado de la actividad económica, impulsor de la vida cultural y social de muchos pueblos de Andalucía (actividad textil y artesanal). Tenemos que conseguir que sea una ventaja competitiva para el futuro; ofrece una oportunidad. El flamenco innova; necesita pureza, pero también arriesgar e innovar. La profesionalización del flamenco es una apuesta importante para su competitividad, con su inclusión en conservatorios, estudios superiores de flamenco, cursos de posgrado en universidades andaluzas…”
También se refirió a la incorporación del flamenco “a las redes culturales y del conocimiento” y rememoró que, en el 93, se creó el Centro Andaluz de Flamenco en Jerez, cuyos fondos están accesibles incluso desde las sedes que el Instituto Cervantes tiene allende nuestras fronteras.
Por su parte, Juan Manuel Suárez Japón, rector de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), señaló que “el flamenco es un hecho cultural vivo”, al tiempo que recordó que, este mes, se cumple un año del reconocimiento de la Unesco: “Es tan profundamente andaluz que por eso es universal”. Y añadió que, “en nuestro Estatuto de Autonomía, se reconoce el papel del flamenco dentro de nuestro patrimonio cultural; y las propuestas o conclusiones de este congreso se espera que sean recogidas en el Libro Blanco del Flamenco”.
Antonio Fernández Díaz, ‘Fosforito’, última Llave de Oro del Cante y miembro del comité asesor del Instituto Andaluz del Flamenco, subrayó que “las instituciones públicas tienen una obligación de divulgación del flamenco” y citó el concurso de 1922, promovido por Lorca y Falla, como ejemplo de que “el flamenco siempre ha estado bien mirado por músicos y poetas”.
Los asistentes al congreso abarrotaron el salón de actos del convento de Santa Clara en el acto inaugural, que contó con algunos nombres ilustres de este arte: Matilde Coral, Manolo Sanlúcar, Manuela CarrascoSegundo Falcón, entre otros. También quisieron estar presentes los periodistas Juan José Téllez, autor de ‘Paco de Lucía en vivo’, y Paco Lobatón y el productor Ricardo Pachón.

Humor y doble sentido en el flamenco

Foto: José Luis Gutiérez-Museo Picasso Málaga

III Ciclo ‘Flamenco en el Picasso’ – Málaga. 4/11/2011

José de la Tomasa fue el encargado de abrir la tercera edición del ciclo ‘Flamenco en el Picasso’, que esta temporada girará en torno a los conceptos de humor y juego (tomados de la conferencia de Lorca ‘Teoría y juego del duende’). De entrada, contrasta la imagen seria de este cantaor y, por extensión, del flamenco con la temática elegida por los organizadores, si bien debo reconocer que la hora y media de actuación, salpicada con los comentarios de De la Tomasa, el guitarrista Eduardo Rebollar y el presentador, Fernando Iwasaki, se pasaron en un suspiro. Cantaor y guitarrista son profesores en su disciplina en la prestigiosa Fundación Cristina Heeren de Sevilla, que dirige Iwasaki.


Bajo el epígrafe ‘El sentido del doble sentido’, el escritor peruano introdujo el acto definiendo el flamenco como “un arte solemne interpretado por personas risueñas y pícaras”, entre las que señaló a De la Tomasa, autor, en muchas ocasiones, de sus propias letras y de dos libros de poesía flamenca. Heredero de una de las dinastías más sobresalientes del cante flamenco (sobrino nieto de Manuel Torre, nieto de Pepe Torre e hijo de Tomasa y Pies Plomo), el cantaor sevillano puso la siguiente letra como ejemplo de síntesis expresiva y de doble sentido: “La noche del aguacero/ ¿dónde te metiste?/ que no se te mojó el pelo”. “Los andaluces decimos en tres versos lo que dice Shakespeare escribiendo siete años”, espetó.


Fue una charla amena y graciosísima. “Soy un cantaor muy serio, pero no me he podido negar a venir aquí, como está la cosa”, bromeó De la Tomasa, que abrió su recital por malagueñas, con letra propia (‘Málaga, uvitas dulces…’) escrita ex profeso para la ocasión, dedicada a la capital malagueña y a Picasso. Pese a la complejidad que supone adaptar letras nuevas al canon establecido del flamenco, lo hizo con pellizco. Las remató con el clásico abandolao. Le acompañaba al toque Eduardo Rebollar, maestro de la vieja escuela.

 

Y entre col y col, relataron un par de anécdotas. El Chocolate era requerido por un viudo para que le cantara a la difunta desde enfrente del cementerio de Sevilla los días de lluvia. Cuando la noche anterior, el malogrado cantaor veía el cielo encapotado, le comentaba a su esposa: “Mañana, comemos puchero”. Eran tiempos difíciles, que deparaban situaciones como la que sigue: Cuando Pepe Pinto y El Carbonerillo acudían a una fiesta o reunión, solían inquirir con discreción si se le había muerto algún familiar a alguien de los presentes. “Sí, hace poco, se le ha muerto la hermana a fulanito”. Y llevaban letras preparadas al efecto para emocionar al incauto, que solía pagar para que siguieran actuando.


Arrostró, a continuación, la soleá de Triana, con la que ejemplificó el doble sentido, tan habitual en este estilo, con la profundidad y equilibrio debidos. Por alegrías (las interpretó con sabor y enjundia, con la guitarra salinera de Rebollar), aseguró que se traslada mentalmente a tierras gaditanas, al igual que, en la malagueña, piensa en Álora. Cantó con solvencia varios fandangos, también con letras propias, y defendió este palo, a veces denostado. Se despidió por bulerías.

   

 

 

 

De Utrera a Cádiz, de lo hiriente a lo festero

Mariana Cornejo, con Pascual de Lorca, a la guitarra. 
XXXV ‘Festival Flamenco de Cante Grande El Jabegote-Juan de La Loma’ Fuengirola (Málaga). 1/10/2011

El Festival Flamenco de Cante Grande ‘El Jabegote – Juan de La Loma’ de Fuengirola ha recuperado este año su formato tradicional, tras la pasada edición, que estuvo marcada por la austeridad, lo que propició que los cantaores locales se volcaran con dicha cita flamenca y actuaran de forma desinteresada para que no dejara de celebrarse. En esta ocasión, la colaboración entre la Peña Flamenca Unión del Cante y el Ayuntamiento fuengiroleño ha permitido que dos jóvenes valores locales (Mariló Galdeano e Ismael Tamayo), el grupo de baile flamenco Azabache y dos figuras de este arte, Rafael de Utrera y Mariana Cornejo, compusieran un estupendo cartel, con Salvador de la Peña como maestro de ceremonias.
 
Abrió el recital Mariló Galdeano por malagueñas, que remató con el clásico abandolao. Prosiguió por soleá, con una brillante introducción de guitarra de Paco Aragón. Galdeano es un joven valor local con un futuro prometedor, profunda pese a su corta edad. No se olvide que fue alumna de la gran cantaora malagueña Virginia Gámez. Por granaínas, uno de sus cantes bandera, melodía y buen gusto. Se despidió por bulerías y cerró su actuación con el emocionado Adiós, Málaga, incluido en el disco (‘Pablo de Málaga’) que Morente le dedicó a Picasso. Aragón, que desplegó el toque sobrio que le caracteriza, exhibió el soniquete flamenquísimo de la bulería, en el que se aprecia su querencia por Jerez.
 
Ismael Tamayo, el otro joven y prometedor valor local, principió por malagueñas de La Peñaranda, que remató con el preceptivo abandolao. Se le notaba un tanto atenazado por la responsabilidad de debutar en el festival, amén de que se trata de un cantaor que gana en las distancias cortas. Rescató una soleá de El Chino, recreada con su peculiar voz. Elegante y pulcro en el toque, José Antonio Rojas, supo darle su sitio a Tamayo, que le imprime su personalidad a todo lo que hace. Hay que recordar que también lidera Maktub, grupo que fusiona el pop-rock con el flamenco, el jazz y otras músicas. Brilló por tientos-tangos, especialmente, al interpretar los tangos de Morente, al que, a veces, recuerda su voz, aunque no lo pretenda. Continuó por fandangos, entre ellos del Gloria, y dijo adiós por bulerías.
 
También hubo lugar para el baile del grupo Azabache, que ofreció un compendio de sus espectáculos. Contó con los estupendos Marga de Jerez, al cante, y El Yunque, al toque, habituales en sus montajes. La seguiriya, que sonó primigenia en la voz de la jerezana, encontró la réplica en el baile de Juan Antonio Pérez y otro bailaor. Prosiguieron por alegrías, a las que tanto la cantaora como las tres bailaoras supieron imprimirle el compás y la gracia propios de este palo. En la despedida, guajiras, con las bailaoras ataviadas con vestidos al más puro estilo cubano, en consonancia con dicho palo.
 
Rafael de Utrera, que venía de alzarse con el primer premio por seguiriyas en el Festival del Cante de Las Minas de La Unión, abrió su actuación por soleá apolá. Tiene un poso de cantaor antiguo, pese a no haber cumplido aún los cuarenta. Lo acompañaba a la guitarra, con su habitual elegancia y sapiencia, Carlos Haro, moderno y clásico a un tiempo. El utrerano arrostró las malagueñas con humildad, pese (o precisamente por eso) a su grandeza y las remató con el abandolao. Por seguiriyas, que comenzó a palo seco, la emoción a flor de piel. Emocionado y emocionante, hiriente, telúrico; esencia y pureza. Paco de Lucía y Vicente Amigo, a quienes ha acompañado en sus respectivas giras, no podían estar equivocados. Se despidió por bulerías.
 
Cerró el festival Mariana Cornejo, también conocida como Mariana de Cádiz, la dama del cante gaditano. Comenzó con chuflillas de Cádiz rematadas por jotas. Arte, compás y salero. Pascual de Lorca, de origen murciano pero jerezano de adopción y Bordón Minero en el 83, le acompañó con solvencia a la guitarra. Brilló la gaditana en las alegrías y ofreció su habitual popurrí compuesto por garrotín, tangos del Piyayo y farruca, que solía interpretar Chano Lobato, al que le rindió así su particular homenaje. Se pone seria para interpretar, con profundidad y sentimiento, la soleá. La guitarra de Pascual de Lorca, al servicio del cante. Acto seguido, como en ella es habitual, enhiesta, cantó y bailó por bulerías, con La Perla de Cádiz como referente. Arte y compás a raudales. Se despidió con el bolero Si tú me dices ven.
 

Romero, mastranto y arte… mucho arte

Mayte Martín, con Juan Ramón Caro, en un momento de su actuación.

XXXVII ‘Festival Castillo del Cante’ Ojén (Málaga). 6/8/2011

Entre aromas de romero y mastranto, el festival ‘Castillo del Cante’ de Ojén alcanzaba su trigesimo séptima edición, con el siempre eficaz Salvador de la Peña como maestro de ceremonias. Abrió el fuego El Pibri de Álora, secundado por el Niño de Aljaima a la guitarra, por soleá. Su aspecto bohemio (barba poblada y mascota) unido al pellizco con el que canta y su don de gentes hacen que sepa ganarse al público desde el primer momento. También interpretó malagueñas y abandolao, fandangos, cantes de Levante y milonga, sentida y dulce. Se atiene a los cánones, pero con personalidad. Se despidió por fandangos con letras reivindicativas, al estilo de El Cabrero.
La onubense Pilar Bogado, estrella televisiva del programa ‘Menuda Noche’, de Canal Sur TV, ¡a sus doce años!, sorprendió por su desparpajo para afrontar dignamente cantes con tanta enjundia como la malagueña de Chacón, con su abandolao correspondiente, en este caso el fandango de Frasquito Yerbabuena, tangos, cantiñas y seguiriya, “un cante muy difícil, pero es mi preferido”. La trianera Esperanza Fernández confesó en una ocasión que ella fue incapaz de cantar por seguiryas a esta edad, por lo que le augura un gran futuro. Es un diamante en bruto. Carmelo Picón le acompañó con solvencia a la guitarra y arrancó unos merecidos aplausos con sus falsetas. Valiente y bravía, rindió homenaje a su tierra por fandangos, en la despedida, y no se fue sin cantar por bulerías.
Turno para Luis de Córdoba, clásico de la vieja escuela. Peina canas de sabiduría y madurez. Da gusto escucharlo en la vidalita (los cantes de ida y vuelta siempre se le dieron muy bien), secundado por Manuel Silveria, magistral a la guitarra. ¡Y cómo modula su voz! Acto seguido, toná, liviana de su creación y seguiriya. Quejío dulce, hiriente, pero tamizado por su bella voz. También interpretó alegrías, incluida una jota (no se olvide que, según algunos estudiosos, está en el origen de las alegrías), malagueñas con abandolao y tientos-tangos. Dijo adiós por fandangos.
Momento para el baile de una artista local, Fina La Churruca. Descolla en el cuadro flamenco que la acompaña Bonela Hijo, al cante. Lo completan Ramón Rodríguez, a la guitarra, y El Yaya y Miguel Infante, a las palmas. El cantaor malagueño abre la actuación con una toná muy sentida. Prosigue por seguiriyas y alegrías. Es un baile, el de La Churruca, de corte clásico y personal. Más contenido en el primer palo y libérrimo en el segundo. Despedida por bulerías.
Aún quedaban los dos momentos estelares de la noche. El primero, con Mayte Martín, cuya voz, con una afinación prodigiosa, te atraviesa. Le acompañaba Juan Ramón Caro, elegante y pulcro en la pulsación. Principió la catalana por granaínas y continuó por malagueñas de Chacón y abandolaos (rondeña y fandango de Frasquito Yerbabuena). Inmenso Caro, colosal Martín. Perfectamente acoplados. En los fandangos, hizo un guiño a Morente. Pese a su grandeza (y quizá por eso), su entrega es absoluta, en cuerpo y alma. Dedicó la guajira, “al maestro de estos cantes, Juan Valderrama”. Dulzura y profundidad a raudales. Con el público puesto en pie, arrostró las bulerías. Aún habría tiempo para la belleza del bolero (Un compromiso, de Machín) y de la copla (Ten cuidao, de Rafael de León y Solano).
La guinda la puso Arcángel, con su inseparable Miguel Ángel Cortes, primoroso en el toque. Este cronista los ha visto en directo tres veces en nueve meses y es una delicia repetir. Por soleá, el onubense se mostró profundo, elegante, grande. En la malagueña del Mellizo, Cortés fue muy aplaudido por su falseta. La remató Arcángel con un abandolao (rondeña) muy celebrado. Ofreció, acto seguido, una larga tanda por tangos, con guiños a Camarón. Por seguiriyas, cante duro y difícil donde los haya, canta con una facilidad pasmosa. En las alegrías, con la habitual y bella introducción casi en un susurro, con la guitarra como bajo, se alcanzó un momento álgido. Brillante despedida por fandangos de su tierra, con homenaje incluido al gran Paco Toronjo.

Bendita sea la pureza… y la fusión

Revista La Flamenca

‘Festival de Verano Terral 2011’ Málaga. Teatro Echegaray 15/7/2011 

Texto: Francisco Reina
Foto: Daniel Pérez 
Hijo del mítico Perrate de Utrera y nieto del legendario Manuel Torre, Tomás de Perrate parecía predestinado a ocupar un lugar privilegiado en el flamenco, empero estamos ante un cantaor tardío, que obtuvo el espaldarazo definitivo a su carrera al lograr el ‘Giraldillo al Artista Revelación’ en la Bienal de 2002. 

Abrió su actuación por tonás mientras Antonio Moya le marcaba el compás con los nudillos. Canta gitano, puro. No es la suya una voz poderosa, pero sí con personalidad y ecos añejos. Su padre solía incluir en su repertorio los cantes (popularmente conocidos como tangos) del Piyayo, acompañado por la personalísima guitarra de Diego del Gastor. “Hay un cachito de Málaga en mí”, explicó el utrerano, que interpretó dichos cantes con pellizco. Se mostró humilde al arrostrar la malagueña de El Mellizo: “Es una osadía, pero éste es el sitio”. Sin grandes facultades, transmite verdad en su cante. Moya, fino y brillante guitarrista, supo darle su sitio al cantaor, que remató con el clásico abandolao (rondeña y cantes de Juan Breva), muy sentido, aunque le faltara potencia de voz. En las cantiñas de Pinini, salieron a relucir el compás y el duende. Profundo y sincero se mostró en su versión, con bajo y guitarra acústica, del ‘Romance del amargo’, homenaje a Camarón, “sin sus decibelios”.
Un pianista cubano y un batería de Lebrija, sobrino del cantaor, se unen a bajo, percusión y guitarra acústica en una rumba instrumental con toques jazzísticos. Es el preludio de la segunda parte de su actuación. De la pureza a la fusión. Tomás de Perrate, enhiesto, da rienda suelta a su lado más ecléctico. Presenta su nuevo disco, ‘Infundio’, en el que incluye una estupenda versión, muy lograda, de ‘Te vi’, del argentino Fito Páez, por bulerías. Prosigue con ‘Se nos rompió el amor’, de Manuel Alejandro, que cantara Rocío Jurado y también Fernanda de Utrera, a la que homenajea y toma como referente. Pellizco y emoción a flor de piel. Brinda al público una acertada revisión de los cantes del Piyayo con aires cubanos: “Os llevo en el alma”.

Suena el tema que da título a su nuevo álbum, una delicia. Parece un rockero al más puro estilo del sevillano Silvio o el malagueño Rockberto (de Tabletom), recientemente fallecido, desvariando (en el buen sentido) en el escenario. En la despedida, fin de fiesta por bulerías con el soniquete característico de Utrera, al que se suma Antonio Moya, inmenso, con pataíta final de Ricardo Moreno, guitarrista y productor del disco. Un par de peros: a veces, la banda tapa la limitada voz del cantaor y se echó en falta que interpretara una soleá de su tierra. Aun sí, bendita sea la pureza, bendita sea la fusión.

Fuente: www.revistalaflamenca.com

Poveda tomó el castillo de Fuengirola

Revista La Flamenca
`XVI Festival Ciudad de Fuengirola’ – Fuengirola (Málaga). Castillo Sohail 8/7/2011
El castillo Sohail de Fuengirola, abarrotado de público, se rindió ante Miguel Poveda, que ofreció un recital de cante y copla de dos horas y media de duración con el que demostró por qué ocupa el primer puesto del escalafón flamenco.
Abrió por tonás, verdad desnuda del cante, toda una declaración de intenciones. Y prosiguió, en un primer guiño a Málaga, por malagueñas de Chacón, en una recreación personal, rematadas con abandolaos (rondeña y zángano de Puente Genil). Anunció: “De Málaga a ‘Cai’” E interpretó unas cantiñas con mucho sabor y pellizco, en claro homenaje a Camarón y a Cádiz, con algún guiño a Málaga en las letras. Aparece en escena una bailaora con mucho donaire. Se trata de Laura Rozalén, que parece salida de un cuadro costumbrista de los que describía Estébanez Calderón. Formas pretéritas (con mucho hincapié en el braceo) puestas al día. Poveda le da la réplica a Rozalén con una pataíta sin dejar de cantar.
Ofreció, acto seguido, la soleá de Charamusco, con una modulación de la voz exquisita y profunda, arte en estado puro. Esbozó un homenaje a los clásicos, sin guitarra, tras calarse una mascota y apuntar una guajira. Y de los aires caribeños a los tangos de Triana, con mucho compás, con la guitarra magistral de Chicuelo, las palmas de Luis Cantarote y Carlos Grilo y la percusión de Paco González. Y si bien en esta primera parte de su actuación predominó el flamenco, también hubo lugar para la copla: ‘Y sin embargo, te quiero’, muy celebrada, ‘Vino amargo’, de Rafael Farina, y ‘Esta pena mía’, popurrí de coplas incluido en su exitoso álbum ‘Coplas del querer’. A continuación, bulerías sobradas de compás y con guiños a Camarón, con la guitarra excelsa de Chicuelo. Inmenso Poveda, apoteósico, con un absoluto dominio de la escena. Tras una hora de actuación, Joan Albert Amargós pone la pausa con el piano.
Vuelve a escena con chaqueta blanca y ofrece otro popurrí de coplas. No se olvide que es un flamenco que canta copla, por lo que está sobrado de facultades, a las que añade infinidad de matices en la interpretación. Interpreta ‘Ojos verdes’, que dedica a Pasión Vega, allí presente, y la zambra ‘A ciegas’, de Quintero, León y Quiroga, incluida en la banda sonora de la película ‘Los abrazos rotos’, de Almodóvar. Se incorpora Chicuelo y homenajea a Farina, “uno de mis grandes ídolos”, con ‘Como las piedras’. Y entre col y col, sevillanas rocieras, a petición del respetable. Siguen los homenajes, en este caso, a Morente. Suena, espectacular, ‘La aurora de Nueva York’. Dedica un fandango caracolero a una torre del castillo, que le recuerda a la torre de la Vela de la Alhambra. Y continúa con su particular homenaje a los maestros del cante, con ‘La leyenda del tiempo’, de Camarón. Versión luminosa, con toques jazzisticos.
En la despedida, ‘Mis tres puñales’. Pellizco y profusión de melismas. Ya en los bises, la percusión y las palmas introducen con un precioso compás ‘Esos cuatro capotes’, copla por bulerías de La Paquera de Jerez. No podía faltar ‘Alfileres de colores’, que escribió Pedro Rivera tras asistir en la Maestranza a un mano a mano entre Curro Romero y Rafael de Paula y que musicó Diego Carrasco, con el diestro malagueño David Galán dando pases en el escenario. A solas con el piano, canta ‘Te lo juro yo’. Sorpresivamente, y como guinda, aparece en el escenario Pasión Vega e interpreta el estribillo de ‘Y sin embargo, te quiero’. Emoción y belleza a raudales.
 Fuente: www.revistalaflamenca.com