Niño de Pura, portentoso y exquisito

Foto: J. L. Gutiérrez – Museo Picasso Málaga

III Ciclo ‘Flamenco en el Picasso’ – Málaga. 16/3/2012

Fernando Iwasaki, director de la Fundación Cristina Heeren de Sevilla, presentó el acto, el cuarto del ciclo ‘Flamenco en el Picasso’, dedicado esta temporada al humor y al juego, que introdujo bajo el epígrafe ‘Danié er travieso’, en referencia a la forma de tocar de Daniel Navarro, Niño de Pura para el flamenco, que definió como “traviesa”, por saltarse, en ocasiones, las reglas del juego. Puso como ejemplo que la solemnidad de la seguiriya se puede subvertir en una cabal con aires de guajira. De Pura, también profesor en la prestigiosa fundación, fue niño prodigio y con tan sólo doce años, “lo mandaron a trabajar disfrutando o jugar trabajando, con Manolo Sanlúcar“.
Con la sola compañía de su guitarra, deleitó al respetable con una bellísima pieza por tarantas, con la que demostró su solvencia como concertista. Es, además, un extraordinario guitarrista de acompañamiento, como pudimos comprobar en la pasada edición del ciclo ‘Flamenco viene del Sur’, en el malagueño Teatro Cánovas, en que le tocó a Churumbaque Hijo. No se olvide que también acompañó, otrora, a Juanito Valderrama y, actualmente, a Pansequito y a Aurora Vargas.

En las alegrías, que dedicó al público, se incorpora el resto del cuadro (Agustín Henke, al cajón; Pura, su hija, al cante; y su esposa, al compás). Es un virtuoso que siente el toque en lo más profundo de su alma. Tiene, por tanto, un absoluto dominio de la técnica, no exento de emoción. Es Pura una jovencísima cantaora con pellizco, que apunta maneras de estupenda intérprete en ciernes; un diamante por pulir, una grata sorpresa, un feliz descubrimiento.

Por guajiras, se luce con una bella composición propia, fija en su repertorio en directo. Prosigue por granaína y media granaína, en la que arropa con la guitarra el cante de su prometedora hija, que sorprende gratamente en la media.
Cuando arrostra las bulerías, el ritmo se vuelve vertiginoso; un auténtico prodigio, sin olvidar el gusto por la melodía y los matices. Portentoso, hiperrítmico y exquisito.

Se despidió con unos enjundiosos fandangos de Huelva, que también son fijos en sus recitales, momento que aprovechó para presentar, entre bromas, a sus acompañantes: su mujer (“Tiene mucho compás”), su hija (“Va a ser una buena cantaora”) y el citado Henke.

Ante el caluroso aplauso de los asistentes, ofreció unos abandolaos, en una gran exhibición final. Espectacular. El público, rendido a sus pies, acabó puesto en pie.

Arcángel, tradición y vanguardia

Ciclo ‘Andalucía, territorio flamenco’ – Marbella (Málaga) 2/3/12
La segunda cita del ciclo marbellí ‘Andalucía, territorio flamenco’ era con uno de los primeros espadas del cante actual, el onubense Arcángel, que ofreció, como viene siendo habitual en los últimos tiempos, un recital ortodoxo, respetuoso con la tradición, aunque a veces alargue los tercios a voluntad y le dé su sello a determinados cantes. Hay que mencionar, eso sí, una novedad con respecto a otras ocasiones. Tras despedirse con una fuerte ovación del público, regresó al escenario para ofrecer un número final vanguardista, al más puro estilo Morente. Con un artilugio que le permitía grabar los sonidos que generaba, registró el compás con las palmas y el cajón, así como los coros que luego utilizaba para acompañarse a sí mismo, logrando una bella y mágica composición, que lastimaba, por carceleras y zambra (La Salvaora).
Abrió por malagueñas del Mellizo, en un guiño a la tierra que pisaba, con pellizco y perfectamente secundado, al toque, por el gran Miguel Ángel Cortés, soberbio, sutil, clásico y contemporáneo, como el onubense. Las remató con los clásicos abandolaos (entre ellos, una bellísima rondeña), en otra exhibición vocal, con la que arrancó aplausos antes de terminar.
Se mostró cadencioso, como nos tiene acostumbrados, en la soleá apolá y muy sentido en los fandangos naturales (en homenaje a Camarón y a Caracol), que fueron muy aplaudidos.
Sobresaliente Cortés en la seguiriya, entre los olés de la concurrencia. Quejío amargo, sonidos negros del flamenco. Momento culmen. Monumento a la seguiriya en homenaje a los clásicos. A quienes lo critican por buscar nuevos caminos, en esta ocasión, ofreció pureza y ortodoxia.
Un solo de guitarra por cantiñas, con los palmeros (Antonio y Manuel Saavedra, ‘Los Mellis’) y la percusión (Agustín Diassera), precedió a otro de los homenajes al ronco del Albaicín. Sin la sonanta, rodeado por palmeros y percusionista, todos enhiestos, Arcángel aborda unas bulerías a capella, a la morentiana usanza. Bello y sentido momento, que remata con La bien pagá, con la que se metió al público en el bolsillo.
Excelso en los tangos, ofreció unas alegrías, como en él es costumbre, casi susurradas, con la guitarra a modo de bajo, buena prueba de que para cantar bien no hace falta gritar. Belleza y mucho compás. El onubense, amén de ser una primera figura del cante actual, se está convirtiendo en un clásico a su edad. Muy aplaudido, aún no había saludado y aprovechó para reivindicar el papel del flamenco en el mundo actual. Se despidió por fandangos de su tierra, con Toronjo en el recuerdo.

La Moneta, torbellino de emociones


Ciclo ‘Andalucía, territorio flamenco’ – Marbella (Málaga) 28/2/12
Abría el ciclo ‘Andalucía, territorio flamenco’, creado en la localidad malagueña de Marbella en torno al día de esta comunidad autónoma, con vocación de permanencia en el calendario jondo. Y para ello, presentaba un espectáculo (‘Extremo jondo’) exento de banalidades, cuyo formato no puede ser más flamenco: cantaor (David ‘El Galli’), guitarrista (Luis Mariano), percusión (Miguel ‘El Cheyenne’) y bailaora (La Moneta). Curiosamente, la granadina cede el protagonismo en este espectáculo al cante, si bien, como ella misma ha afirmado en alguna ocasión, lo baila casi todo y ¡de qué manera!
Abrió El Galli, cantaor con enjundia, por soleá, en una breve introducción, con todos en pie, efectiva y efectista. A continuación, abordó con pellizco la caña. La Moneta maneja el mantón con suma soltura y elegancia. Es una bailaora de raza, temperamental y con mucha personalidad. Su baile destila pureza y contemporaneidad a un tiempo; formas nuevas con el máximo respeto a la tradición. No en vano el formato no puede ser más flamenco, como ya he comentado anteriormente. Pese a su juventud, ha alcanzado un alto grado de madurez en la expresión de su baile, lleno de matices.
Por alegrías, sobrada de compás, es un torbellino. Pasa del cero, punta tacón, al infinito, remolino de emociones, en cuestión de segundos. Se muestra impetuosa, vehemente, genial. Los palos se suceden sin pausa, con el cante como protagonista. Turno para los abandolaos (entre ellos, cómo no, el fandango de Frasquito Yerbabuena) con el que alcanza un momento álgido, muy lucido.
Luis Mariano, estupendo guitarrista, virtuoso que transmite, se luce por Levante. La Moneta baila despacio. Momento intimista y de singular belleza, en el que el tiempo parece detenerse. Tras una bellísima falseta, El Galli canta con profundidad y sentimiento, mientras la granadina se cambia. Vuelve por bulerías y ¡con qué flamencura! No se puede bailar más gitano. Para, templa y manda, como el mismísimo Belmonte.
En las seguiriyas, cantaor y bailaora frente a frente y un escalofrío. El Galli canta ahora por tientos y, en la transición a los tangos, se incorpora La Moneta, que hace un monumento con este palo (especialmente en la variante de su tierra), una de sus señas de identidad. Ha conquistado al público, que aplaude enhiesto. El espectáculo se nos ha pasado en un suspiro. Hay ganas de más, aunque, como diría Gracián, “lo bueno, si breve, dos veces bueno”.

Teatro flamenco con humor y buen gusto


Compañía: Choni & Cía Flamenca. Baile: Asunción Pérez ‘Choni’. Actor: Juanjo Macías. Cante: Alicia Acuña. Guitarra: Raúl Cantizano. Lugar: Teatro de Las Lagunas (Mijas). Fecha: 24 de febrero. Aforo: Dos tercios.
Tuve ocasión de ver, recientemente, a Choni & Cia Flamenca en el auditorio del Museo Picasso de Málaga, con un espectáculo (‘Flamenco tratado’) inspirado en el que nos ocupa (‘La gloria de mi mare’), si bien fue una versión reducida y adaptada. En este caso, se trata de una obra teatral con el baile y el humor como elementos centrales, ambientada en la época de los cafés cantantes.

De entrada, suena la copla La niña de puerta oscura. La madre de la artista (Juanjo Macías) hace playback mientras la hija (Choni) se viste al trasluz. Tiene, por tanto, más peso lo teatral; verbigracia, la protagonista se viste y desviste en el escenario.

Por guajiras, la bailaora sevillana ha cambiado el abanico que utilizaba en el Picasso por un quitasol. Se muestra cándida, con gracia y donaire. En las seguiriyas, con bata de cola y castañuelas, se muestra profunda y sentida. La solemnidad propia de este palo se ve alterada por la irrupción en escena de la madre. Entre carcajadas, uno se estremece con el pellizco de Alicia Acuña. Apoteósico remate por bulerías.

Macías hace guiños humorísticos a algunos críticos flamencos o de danza, caso de Marta Carrasco (ABC) y Manuel Bohórquez (El Correo de Andalucía), y a compañeros de profesión de Choni, como Rubén Olmo.

Choni, ataviada con mantón, baila con solvencia la caña. Domina la técnica, tiene arte y transmite. En las bulerías, le aplauden cada desplante. Macías permite, con su monólogo, que el cuadro flamenco se tome un descanso y, acto seguido, interpreta unos tanguillos con Raúl Cantizano a la guitarra.

Vuelve Choni, descalza, para la zambra. En este caso, a diferencia de en el Picasso, más flamenca, menos exótica. Suena preciosa La niña de fuego en la voz de Acuña, con Caracol en el recuerdo y Cantizano, a la guitarra, siempre eficaz, y con vis cómica. Acuña, ahora de pie, se convierte, por unos momentos, en la protagonista. Llena el escenario con su bata de cola y derrocha arte y salero, pero entra en escena Choni, también con este traje de flamenca, y se produce un duelo por alegrías. La madre, contrapunto humorístico, también aparece con bata de cola.

Seguidamente, Macías canta unas sevillanas corraleras. Y de la comedia, al drama. Acuña entona una copla por el fallecimiento de la madre de la artista, en la que destaca su estupenda modulación de voz, con la que te encoge el corazón. Choni & Cia Flamenca  demuestran que el teatro y el flamenco no sólo no están reñidos sino que casan a la perfección, siempre que se haga con talento y buen gusto, como es el caso.

La pureza y elegancia de Antonio El Pipa

Daniel Pérez – Teatro Cervantes


Antonio El Pipa
es una de las grandes figuras del baile flamenco actual, algo constatable en cualquiera de sus espectáculos, como el que presentó en el malagueño Teatro Cervantes, Danzacalí, con el que cosechó un largo y calurosísimo aplauso final.
El jerezano, apegado a la tradición, rindió homenaje a los gitanos con una propuesta un tanto edulcorada, si bien nada pretenciosa, en la que su principal virtud reside en la aparente sencillez. Hace fácil lo difícil, algo propio de los grandes de cualquier disciplina.
Ataviado como un bandolero, arrostra la rondeña. Pureza y elegancia. Sus apariciones en escena se alternan con números de baile de su jovencísima compañía, con dos subalternos que prometen, Isaac Tovar y Macarena Ramírez. Ella baila por alegrías con mucha personalidad, pese a su corta edad. Ora pujante, ora contenida, según lo requiera la situación.
Por tientos-tangos, El Pipa se rodea de dos cantaores veteranos en el cante pa trás, Mara Rey, de voz recia y quejumbrosa, y Morenito de Íllora, con una voz flamenquísima. El del barrio Santiago se recrea en una de sus señas de identidad, el braceo, y arranca aplausos en cada desplante. Rey apunta los tangos de La Repompa, en un claro guiño a los aficionados malagueños. Emocionante y bello momento en el que El Pipa y Mara Rey se funden en uno.

De nuevo en escena, Tovar y Ramírez bailan una farruca, un paso a dos que inician desde el suelo, en una composición de gran belleza y sensualidad, con la luna como fondo. El ritmo del espectáculo es ágil, lo cual es un acierto, ya que el espectador no se aburre en ningún momento.

Mara Rey, con voz telúrica y desgarrada, entona una plegaria jonda. El Pipa le da la réplica con duende. Hacen creer al descreído. Sigue la temática religiosa y la compañía, con castañuelas, interpreta un villancico.

Llega el momento más solemne de la actuación. Morenito de Íllora canta por martinetes, con El Pipa en una silla. Momento estremecedor y de gran profundidad. Sólo hay que tener sangre en las venas para sentir un escalofrío. Acto seguido, baila, con mucho sentimiento y hondura, mientras le marcan el compás con cuatro bastones. En la seguiriya, el quejío abisal de Morenito se encuentra con la inspiración de El Pipa. Momento álgido, de gran emoción y belleza.     

La compañía baila por tangos, algo descafeinados, al tratarse de música enlatada. Pero, llegan las bulerías, con sabor a Jerez y su punto de humor, no en vano teatralizan la detención de unos carteristas y hasta los policías acaban dándose una pataíta

Por soleá, El Pipa se recrea, majestuoso, apenas hace uso del zapateado y marca el compás con los dedos. Morenito y el jerezano vuelven a confluir, con la emoción a flor de piel. Es un baile elegante y con matices, emocionado y emocionante, al filo del escenario, lugar en el que reclama la presencia de Morenito. Momento culmen.

Curiosamente, elige para la despedida la alboreá, palo asociado a las bodas gitanas. Los novios, sus subalternos, se visten en el escenario y protagonizan, a continuación, un fin de fiesta por bulerías. Largo y calurosísimo aplauso final, recompensado con un bis por bulerías.


Baile con arte y humor… mucho humor

Foto: J. L. Gutiérrez – Museo Picasso Málaga

III Ciclo ‘Flamenco en el Picasso’ – Málaga. 3/2/2012

El espectáculo que ofreció Asunción Pérez ‘Choni’ y su compañía flamenca (Alicia Acuña, al cante; Raúl Cantizano, al toque; y Juanjo Macías, como contrapunto humorístico), el pasado viernes en el auditorio del Museo Picasso de Málaga, tuvo como elemento central el baile, pero aderezado con grandes dosis de humor.

Fernando Iwasaki introdujo el acto dando lectura a un breve relato alegórico, humorístico y futurista sobre el arte y cante tibetano (léase flamenco). En esa línea, el humor estuvo presente desde el principio, personalizado fundamentalmente en la figura de Juanjo Macías, en el rol de Gloria Jiménez, madre de la artista, Choni (Estrella Jiménez en la obra), a quien presenta y ensalza, al tiempo que diserta sobre el flamenco, no en vano el evento se presentaba bajo el epígrafe ‘Tratado flamenco’.

Choni, abanico en ristre, baila la guajira con gracia y donaire. Prima el braceo grácil y el juego del abanico. La guitarra de Cantizano suena cristalina. La voz de Acuña es muy flamenca, con ecos profundos. En el zapateado, Choni disfruta y se gusta. Todos actúan (como actores) a la par que interpretan (como músicos). Una delicia.

Ataviada con mantón, la bailaora sevillana arrostra la caña y le da la réplica con su baile, cargado de profundidad y matices, a una interpretación muy sentida de Acuña. El público acaba entregado cuando el ritmo se vuelve frenético, ante los desplantes de la bailaora. Juanjo Macías sigue aportando la nota de humor. Su exposición acerca de la historia del baile la ilustra Choni, ahora con bata de cola y castañuelas. Pese a la indudable dificultad que entraña este traje, lo maneja con soltura y maestría, siguiendo los cánones de la escuela sevillana de baile.

Suena hiriente la seguiriya en la voz de la cantaora sevillana. Choni deleita al respetable con momentos de especial jondura. Incluso en este palo tan solemne están bien traídas las dosis de humor de Macías. Lo que parecía una despedida por bulerías deviene en que la bailaora cambia su indumentaria por otra más exótica para interpretar la zambra, en un claro homenaje a Manolo Caracol. De hecho, Acuña canta La niña de fuego. Choni despliega toda su sensualidad en un baile cargado de elementos orientales.

En el adiós, número final en recuerdo al añorado Carlos Cano y su entrañable Verigüés fandango,  con el que el granadino recurrió al spanglish y a referentes musicales como los Stones. Todos con gafas de sol, Juanjo Macías como intérprete y el resto, como banda, con platillos, castañuelas y guitarra. El público, puesto en pie, aplaudía agradecido por haber pasado un rato muy agradable. 

Las anécdotas de Félix Grande

Félix Grande, Premio Nacional de Poesía y autor, entre otros títulos, de ‘Memoria del flamenco’, fue el encargado de moderar la primera sesión de ‘Flamenco y medios de comunicación’, que versó sobre ‘La imagen del flamenco: pasado, presente y bases para el futuro”, en el I Congreso Internacional de Flamenco. Amén del contenido estrictamente referido a dicha mesa de trabajo (del que se dará cuenta en otro apartado), Grande hizo gala de una erudición no exenta de amenidad. Como muestra, varios botones en forma de anécdotas que no tienen desperdicio:
– “Hace años, Sabicas ofreció una actuación en Madrid. Y unos días después, Manolo Sanlúcar. Éste, que vio que Paco de Lucía estaba en la segunda o tercera fila, se dirigió al público y pidió un aplauso para ‘el más grande guitarrista de la historia, que está entre nosotros’. Después, en una taberna cercana, con Pepe y Juan Habichuela, Paco de Lucía, Serranito y el marido de Manuela Carrasco, cuando llegó Manolo Sanlúcar, Paco le dijo: ‘Ha pasado una cosa muy grave. Al final, estaba Sabicas’. Sanlúcar se puso blanco. A la mañana siguiente, cuando se levantó, buscó una floristería en Madrid, donde estaba todo cerrado, y le envió un ramo de flores a Sabicas con la siguiente nota: ‘Perdone, usted, maestro”.
– “En los 50, 60 y 70, había unas veladas en homenaje al artista necesitado. Se trataba de artistas de finales del siglo XIX que cuando no se podían valer, iban otros en homenaje al artista necesitado. Le hicimos uno a Pepe de la Matrona, a sus 84 años. Uno de los que acudió fue Melchor de Marchena, que, con la muerte en su cuerpo, vino a tocar la guitarra. De la Matrona vivía con su hija, que era madre soltera. Él esperaba que lo llamaran para una juerga. Salió a cantar con una pierna vendada y una educación exquisita. ‘Perdonen que no me levante, tengo una pierna vendada. Me han dicho que se llama gota. Con el hambre que he pasado toda mi vida y me voy a morir con la enfermedad de los reyes”.
– “Paco de Lucía venía a mi casa a comer. Le gusta mucho comer. Me dijo un día: ‘Vengo cabreado. Vengo de Rusia y he visto a un ruso con veintitantos años que no veas cómo toca. Se pone en los carteles Paco de Rusía. Pero lo que me cabrea es que tiene una mata de pelo así de grande”.
– “Cuando Caballero Bonald le preguntó a Tía Anica La Piriñaca qué sentía cuando cantaba, ésta le respondió: ‘Cuando canto a gusto, me sabe la boca a sangre’. No es posible resumir el flamenco con esa energía y despojamiento. Cuando murió el marido, que no le dejaba cantar, con ocho hijos, se puso a cantar. Acudía incluso a prostíbulos en busca de clientes que le pagaran por cantar. Cuando contaba estas penas, decía: ‘Yo he tenido muy buena estrella”.

El flamenco ya tiene su día



‘El jaleo’, de John Singer.



     Hace justo un año, la Unesco incluyó al flamenco en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Ahora, para celebrar dicha efeméride, el Consejo de Gobierno de la Junta ha acordado declarar el 16 de noviembre Día del Flamenco en el ámbito de la Comunidad Autónoma de Andalucía.
     Esta decisión tiene como objetivo reforzar aún más las políticas de la Junta para fomentar el flamenco, implicar a la sociedad en su crecimiento y consolidarlo como uno de los principales motores de la industria cultural en Andalucía. 
     Con motivo de la primera celebración del Día del Flamenco, la Consejería de Cultura, en colaboración con el Instituto Cervantes, ha organizado espectáculos en las ciudades de Estambul (Turquía), Túnez, Nueva Delhi (India), Brasilia (Brasil) y Sydney (Australia), a cargo de los artistas Andrés Marín, Rosario Toledo, Rosario La Tremendita, David Carmona y Arcángel, respectivamente. De esta forma, se complementarán las actuaciones flamencas que el Instituto Cervantes organiza a lo largo del año en sus más de sesenta sedes por todo el mundo.
     Por su parte, una treintena de peñas flamencas y espacios escénicos de las ocho provincias andaluzas también han programado para los próximos días diversos actos para celebrar esta conmemoración, entre los que destaca el homenaje al guitarrista recientemente desaparecido Manuel Moreno Junquera ‘Moraíto’, en el Teatro Villamarta de Jerez de la Frontera (Cádiz).
     El flamenco obtuvo, el 16 de noviembre de 2010 en Nairobi (Kenia), su máximo reconocimiento internacional por parte de la Unesco como manifestación cultural de carácter universal aunque con raíces andaluzas. Esta organización de Naciones Unidas subrayó con su decisión la importancia que para Andalucía supone contar con una cultura musical propia que traspasa fronteras, algo que pocas regiones en el mundo pueden ofrecer. De igual modo, se destacó la doble vertiente del flamenco como una creación popular y como una actividad profesional basada en una disciplina artística exigente y compleja, cada vez más presente en los teatros de todo el mundo.
   El reconocimiento como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, que ahora se resalta con la declaración del Día del Flamenco, vino así a respaldar un sentimiento compartido por miles de aficionados de todo el mundo y a estimular el trabajo de protección y difusión que desarrolla la Junta. Esta labor tuvo su gran impulso hace más de dos décadas con la creación del Centro Andaluz del Flamenco, que reúne el mayor conjunto documental sobre este arte en el mundo, con más de 320.000 archivos. Este centro depende del Instituto Andaluz del Flamenco, entidad encargada de coordinar y dirigir las políticas de la Junta en la materia.
  

“Se trata de que el niño viva el cante y llegue a apreciar y a amar este arte”

A la izquierda de la imagen, el catedrático Rafael Infante.

I Congreso Internacional de Flamenco – Sevilla. 12/11/2011

          
    
     La necesidad de que el flamenco esté presente en los diferentes niveles educativos fue una idea que sobrevoló prácticamente todas las sesiones plenarias. No podía faltar, por tanto, en la conferencia ‘Flamenco y educación’, a cargo del catedrático Rafael Infante, con la que se abrió la tercera jornada del I Congreso Internacional de Flamenco. “No se puede amar lo que no se conoce. La sensibilización debe empezar desde la infancia”, recalcó Infante, quien advirtió de que “hay que ser cuidadosos al incorporar el flamenco en las primeras etapas de la educación; hay que hacerlo sin aburrir”. En este sentido, recordó unas palabras de Calixto Sánchez: “De lo que se trata no es de formar cantaores ni palmeros, sino de que el niño viva de alguna manera el cante, de que participe, y sobre todo de que llegue a apreciar y a amar este arte tan genuinamente andaluz”.
     El ponente anunció que la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía tiene previsto crear un portal educativo de flamenco, pero, hasta que esté operativo, recomendó utilizar la web Flamenco y Universidad (http://flun.cica.es/web/), “que tiene una parte dedicada a recursos educativos sobre flamenco”.
     Tras el reconocimiento de la Unesco, el pasado 16 de noviembre de 2010, se produjeron declaraciones del mundo del flamenco que coincidían en la necesidad de que este arte fuera materia de estudio en los centros educativos. Con este objetivo, se creó un grupo de trabajo integrado por artistas y profesores, que se reunió por vez primera el pasado 17 de enero.
     En esa línea, el pasado 11 de mayo, se creó una nueva especialidad de flamenco en los conservatorios para formar especialistas en cante y baile, si bien “el baile no se contempla, porque está en los centros de danza”, aclaró Infante, quien se mostró crítico con esta idea: “¿No hubiera sido preferible estudiar un núcleo común y luego la especialidad e integrar el baile? E incluir la percusión dentro de la guitarra”. En cuanto a la selección del profesorado, “los profesionales (flamencos) de reconocido prestigio no podrán hacerlo, por no cumplir los requisitos exigidos”, advirtió.
     Por último, se refirió a la universidad. Recordó que, ya en el 64, Antonio Mairena ofreció una conferencia en el paraninfo de la Universidad de Sevilla. “Antes, en la univesidad -rememoró- el flamenco se hacía más en los salones de actos que en las aulas y ahora se estudia en las aulas, aunque también haya recitales. La cátedra más señera es la de la Universidad de Córdoba. Hay otra en la Universidad de Almería, dedicada a Tomatito, y otra en Jaén, dedicada a Valderrama. También en Sevilla se ha creado la cátedra de Flamencología. Además, hay una aula de flamenco en la Universidad de Málaga y otra en Cádiz. En todas las universidades andaluzas se puede estudiar el flamenco, como asignatura optativa o de libre configuración, en facultades de Geografía e Historia, Bellas Artes… El flamenco tiene presencia en la universidad. En Sevilla, se imparte un curso de doctorado y ya se han leído las dos primeras tesis”. No obstante, apuntó que “el Plan Bolonia no contempla la especialidad de flamenco, aunque sí la guitarra, pero dentro de otra especialidad”.       

“Nos hemos creído más importantes incluso que los artistas”

Composición de la mesa del encuentro de críticos flamencos.

I Congreso Internacional de Flamenco – Sevilla. 12/11/2011

“Los críticos se arriesgan a ser mal queridos por el resto de sus días; duro oficio el que tienen”, había advertido ya el escritor Félix Grande en la primera sesión de ‘Flamenco y medios de comunicación’. Roger Salas, crítico de danza del diario El País, que ejerció como moderador en el encuentro de críticos flamencos, aseveró que “las hemerotecas siguen siendo el abc científico para la investigación. El trabajo del crítico se merece un respeto, pues tiene que establecer distancia con el objeto artístico”.
A continuación, se extractan las declaraciones más significativas de los participantes en el citado encuentro de críticos (hubo quien subrayó destacadas ausencias, como las de Manuel Bohórquez, de El Correo de Andalucía; Juan Vergillos, de Diario de Sevilla; y Ángel Álvarez Caballero, de El País, entre otros):

Manuel Martín Martín (crítico de flamenco de El Mundo de Andalucía): “El primer compromiso del periodista es el respeto a la verdad. La crítica no debe inventar el porvenir; el periodista debe vivir en la ética”. “La crítica no es cultivar amigos, sino hacer crítica de políticas culturales y alejarse de servidumbres”.

Dolores Pantoja (crítica de danza de El Correo de Andalucía): “Entiendo la crítica como un análisis. Me quedo con la dimensión estética. Con el flamenco, se complica. Se le pide al cantaor que conozca bien lo que canta, que transmita, que convoque a los duendes…”
Marina Cepeda Fuentes (presentadora en Italia del programa ‘Che bolle in pentola’ en Radio 2): “No soy crítica de flamenco. Vivo en Italia desde hace cuarenta años y difundo las tradiciones de mi tierra, no sólo el flamenco, que llevo en la sangre, pues soy de Triana”. “He seguido la Bienal de Flamenco desde su primera edición. Explico lo que he visto teniendo en cuenta que me dirijo a un público que sabe poco”. “El crítico tiene que ser honesto, independiente. Es un peligro hacer crítica para no enemistarse. En las relaciones estrechas entre medios y artistas, el crítico pierde independencia”.  
Alfredo Grimaldos (crítico de flamenco del Diario El Mundo): “Quería haber bailado como Farruco o escribir como Caballero Bonald y me quedé en periodista. No sólo hago crítica, también reportajes, entrevistas, notas previas, informaciones…” “Los flamencos son más accesibles, más cercanos que los divos del pop. Se establecen relaciones personales que hay que solventar al hacer la crítica, sobre todo cuando es mala”. “Se hace periodismo de aclamación, se tiende a ensalzarlo todo. Hay que buscar un equilibrio. Tampoco hay que parecer inquisidores ni dar por bueno todo. A los artistas no les gusta la crítica”. 
Fermín Lobatón (crítico de flamenco de El País Andalucía): “Ante todo -soy filólogo, no periodista-, el crítico debe ser cronista de la realidad. Debe informar a los que han escuchado -mensaje adicional para una mejor comprensión- y a los que no. Al cronista y al crítico se les supone experiencia y formación, cierta labor hermenéutica de lo que tenemos. Estamos ante un hecho vivo y dependerá de lo que nos transmita la obra de arte”. 
Fernando González Lucini (musicólogo y crítico de canción de autor): “Soy un intruso involuntario, ya que no soy del mundo del flamenco. Me aproximo desde la pasión, no me interesa el conocimiento. Esto tiene el inconveniente de que puedes cometer grandes errores, pero la ventaja de decir lo que te dé la gana. Me permite pasar de los críticos”. “La crítica debe tener una dimensión educativa y tiene que ser crónica de la cotidianidad, de un tiempo y de un país”. “El crítico tiene que escribir para enamorar, que le llegue al alma, al corazón al lector”.  
Alberto García Reyes (crítico de flamenco de ABC de Sevilla): “Nos hemos creído que somos más importantes incluso que los artistas. Lo que decimos es sólo nuestra verdad, no absoluta”. “El crítico sólo tiene obligación con el lector, no con el artista. No hay problema en tener una relación cordial con los artistas, es bueno”. “La crítica no ha de ser buena ni mala, estar a favor o en contra, sino un baremo para el lector”.