Giacomo Paris: “Escuché una cinta de Paco de Lucía y Camarón y me enamoré del flamenco”

Hace años que oí decir a un insigne artista flamenco que, en un futuro no muy lejano, la mayoría de los guitarristas de este género serían extranjeros. Efectivamente, cada día es más frecuente ver acompañando al cante y al baile a foráneos que se enamoran de este estilo musical, como es el caso de Giacomo Paris, al que conocí cuando me lo presentó su compañero del Conservatorio de Granada, Alex Antonionu, guitarrista flamenco chipriota y otro ejemplo de cuanto digo.

Giacomo Paris es de un pueblo del norte de Italia pegado a Austria, (de hecho parece más austriaco que italiano) que lo dejó todo, cuando escuchó un disco de Paco de Lucía con Camarón, para venirse a vivir a una cueva del Sacromonte granadino, y poder aprender a tocar lo que tanto le había impactado en una de las cunas del flamenco. Alto, desgarbado, de larga melena y ojos claros, transita por las calles granadinas, guitarra en mano, para cumplir su sueño de hacerse tocaor. Cuenta que no se podía imaginar cómo de una guitarra española, sin amplificador ni efectos de ninguna clase, podían salir tantos y tan buenos sonidos. Fue tal la pasión que sintió que se encerró en su cueva para tocar veinte horas diarias, olvidándose incluso de comer, para avanzar y poder hacer arpegios, trémolos, alzapúas, rasgueos, picados, y otras técnicas que le harían acercarse a los entresijos de la cadencia andaluza.

Con la grabadora en una mano y una cerveza en la otra, le hice la siguiente entrevista, después de haber tocado un buen rato con él en la Escuela de Baile Marichú. Aquí sus palabras.

¿Cómo fueron tus comienzos como guitarrista?

Fue mi padre quien me enseñó los primeros acordes, eran canciones italianas y de los Beatles. Luego me pasé a la guitarra eléctrica y hacía heavy metal, punk y un poco de todo. Finalmente, formé parte de un dúo con guitarras acústicas que hacía música más soft.

¿Y el flamenco?

Escuchando una cinta de Paco de Lucía y Camarón, me enamoré perdidamente del flamenco. No podía comprender cómo se podían sacar tantos sonidos de una guitarra española, sin más.

“NO PODÍA COMPRENDER CÓMO SE PODÍAN SACAR TANTOS SONIDOS DE UNA GUITARRA ESPAÑOLA, SIN MÁS”

¿Vives en Granada, en una cueva en el Sacromonte, cuna del flamenco?

Sí. Tuve la suerte de encontrar una cueva en el Sacromonte, que arreglé para hacer de ella mi vivienda, donde me encerraba durante horas y horas para practicar y estudiar todo lo que oía. Es un barrio muy flamenco, por el que paso para ir y venir de casa y siempre se escucha el cante. Aunque me decepcionó un poco el ambiente tan cerrado que rodea este arte. Pensé que sería más abierto. Realmente el flamenco es algo muy cultural, por lo que me cuesta pensar que yo pueda ser un guitarrista flamenco.

¿Estudiaste en el Conservatorio?

Efectivamente, hice grado medio, lo que me vino muy bien para adquirir los conocimientos teóricos que ahora trato de poner en práctica. Estoy muy contento de haber realizado esos estudios. Me han venido muy bien.

¿Con qué te sientes más cómodo, tocando a compás o libre? ¿Hay algún palo especial que te llene más?

Me gustan las dos cosas. Lo mismo toco libre que a compás. Quizás sea la soleá el palo que más me inspira, pero todo depende del estado de ánimo. A veces, me apetece tocar por alegrías y bulerías y otras por tarantas. Hasta el clima influye mucho en la manera de tocar.

¿Cuáles son tus referentes actuales?

Un poco de todo. No me fijo en un guitarrista específicamente. Hay muchos y muy buenos. Desde mis comienzos en el flamenco, he visto mucha evolución en la guitarra, la armonía se va ampliando, un poco por influencia del jazz. Me gustan tocaores como Diego del Morao, del que percibo que está dejando mucha influencia en los jóvenes que se abren camino, Gerardo Núñez, Vicente Amigo, Antonio Rey, en fin hay muchos y grandes guitarristas. En todos me fijo, pero a mí me gusta plasmar un sello propio, proyectar mi sentimiento en lo que toco.

“HE ELABORADO ALGUNOS TEMAS PROPIOS DE LO QUE SERÁ MI PRIMER TRABAJO DISCOGRÁFICO”

Hablemos de perspectivas…

El mundo de la música es muy difícil en una ciudad como Granada, y más para un guiri como yo. No hay mucho trabajo, lo que me obliga a tocar mucho en la calle. Últimamente me va bien con el baile, con las academias y eso. Me llaman para acompañar para baile, en espectáculos de la provincia, por lo que me voy abriendo paso poco a poco. Tengo algún alumno y ahora quiero promocionar un poco mi faceta didáctica. En cuanto a grabaciones, he elaborado algunos temas propios, habiendo colgado algo en YouTube, a modo de adelanto, de lo que sería mi primer trabajo discográfico, que dentro de poco me gustaría lanzar al mercado. He compuesto un tema que suena a taranta; no me atrevo a llamarlo taranta, pero es una inspiración basada en ella, donde plasmo un poco mi manera de sentir y de tocar la guitarra. Tengo también unos tangos de cosecha propia, muy al estilo de los tangos de Granada, y trabajo en varios palos más.

 

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1 Comment

  1. Marijose Reply

    Cuando conocí a Giacomo me sorprendió como un «giri» podía tocar tan bien y llegar tanto. Después de unas cuantas actuaciones compartiendo sentimiento y pellizco flamenco ya no lo veo como la excepción sino como la norma. Giacomo, Victor y Juan al toque acompañan a toda una escuela de artistas, la escuela de baile Marichú a la que tengo el gusto y honor de pertenecer a través de mis hijos.
    Gracias Victor por este gran artículo, gracias Giacomo por tu pasión por el flamenco.

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