Bolita fluye hacia la excelencia flamenca

Todo buen aficionado al flamenco debería conocer a José Quevedo ‘Bolita’, tanto por su dilatada y completísima trayectoria acompañando al cante y al baile, por su amplio oficio como compositor flamenco, así como por su acertada faceta de productor. Lo descubrí, allá por el 2000, en el III Concurso de Jóvenes Intérpretes celebrado en el marco de una Bienal Flamenca que viví a pie de calle; allí, compitió junto a su paisano Santiago Lara, al sevillano Roque Acevedo y al malagueño José Juan Rodríguez Pantoja. Me llamó la atención su limpieza y flamencura sin desbordarse en ese tecnicismo pretencioso propio de ciertas etapas de la carrera de muchos guitarristas.

Pues este jerezano, a sus casi 40 años, realiza, por primera vez, una grabación como solista; una grabación donde la guitarra polariza todo el protagonismo, sin colaboraciones cantaoras, pero, eso sí, con una percusión de lujo en las manos de Paquito González y Antonio Coronel.

El disco incluye ocho temas. Se abre con Bar Boquete, una rumba redonda y preciosa en todos sus matices (muy buenos parroquianos y muy buen tapeo debe tener ese bar para merecer este sentido homenaje); destacaría un pasaje con ese punteo rasgueado que el maestro Paco nos descubrió en ‘Cositas buenas’, que enlazado y adornado con la flauta inconfundible de Jorge Pardo y el bajo benaventiano de Maca, encumbran este logrado tema.

En ‘Fluye’, sobre la base rítmica del fandango de Huelva, sin incorporar en ningún momento el riff clásico de este estilo, arpegia, liga, pica y bordonea sin pausa una original melodía. Sigue Pa mohá, una bulería con temple, de una compleja sencillez sonora, donde creo que expone gran parte de su personal concepto flamenco; eso sí, tras un espacio de monólogo percusivo y una bellísima reentrada, incide en un final demasiado alargado de compás rítmico obsesivo.

En Cala del aceite, sobre un ritmo muy sincopado de tanguillo, marca una melodía central muy bonita y flamenca, adornada con matices muy sanluqueños llevados a su empaque personal. El quinto corte lo dedica al poeta, compositor y fotógrafo jerezano Antonio Gallardo, que tanto escribió para La Paquera, y al inolvidable, llorado y ya eterno Morao; una soleá a capela guitarrística con tonalidades muy nuevas compaginadas con la más clásica magia de este estilo; me emociona la belleza y la sencillez creativa de este tema pensando en esos dos grandes personajes.

Calle Campana es una taranta en la que liga las primas de forma continuada, subiendo lo justo a los bordones y consiguiendo por ello sonidos muy brillantes y originales; la remata por bulerías, acompasada con batería, con una intensidad que marca uno de los puntos álgidos del disco. Con Seis hermanos, una bulería por soleá, me ha pellizcado las asaduras; cuadra la flamencura de principio a fin con categoría y variedad técnica y sonora, un gran toque.

Termina con un tema personal, fuera del catálogo flamenco, Eva, donde fantasea con su más oculta intimidad musical. Terminaría este comentario sobre este gran trabajo jugando un poco con su título, y diciendo que con él, José Quevedo Bolita, fluye hacia la excelencia flamenca partiendo de una maestría ya contrastada. Oíd y sentid este disco, disfrutaréis…

Contenido:

1. Bar Boquete (Rumba)

2. Fluye (Fandangos de Huelva)

3. Pa mohá (Bulerías)

4. Cala del aceite (Tanguillos)

5. Gallardo & Morao (Soleá)

6. Calle Campana (Taranta y bulerías)

7. Seis hermanos (Bulería por soleá)

8. Eva (Fantasía)

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1 Comment

  1. pepe Linares Reply

    Yo pienso que este artista tiene suficiente material,para deleitarnos con su musica !! Enhorabuena Maestro !!

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