Paco Montalvo, virtuoso del violín con alma flamenca

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Violín: Paco Montalvo. Guitarra: Jesús Gómez. Percusión: Miguel Santiago. Bajo: Paquito Record JR. Palmas: Richard Gutiérrez y Ángel Reyes. Baile: Marta Guillén. Lugar: Auditorio del Parque de Atracciones Tívoli de Benalmádena (Málaga). Día: Sábado, 15 de julio de 2017. Aforo: Casi lleno.

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Habíamos visto el violín en un interesante, pero discreto, segundo plano en el flamenco, aportándole su riqueza musical a éste, pero Paco Montalvo, un virtuoso del instrumento con alma flamenca, le ha otorgado el papel protagonista, como pudimos comprobar en el exitoso recital que ofreció el pasado sábado en el Tívoli.

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El músico cordobés, un feliz descubrimiento, acudió a la cita muy bien respaldado por guitarra, bajo, percusión, palmas y el baile, ajustado a sus requerimientos, de Marta Guillén.

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Fue intercalando con sapiencia palos puramente flamencos (tangos, la rumba Río ancho, de Paco de Lucía, guajira…) con otros temas muy conocidos pasados por su flamenquísimo tamiz. Compuso bellas estampas con la bailaora Marta Guillén en las guajiras, las alegrías, El vito y las bulerías, un goce para los sentidos (resulta visualmente muy novedoso y atractivo que una bailaora baile al son de un violín, con el sostén de la guitarra, eso sí). Además, no se alarga innecesariamente, va muy medido, dejando al respetable con ganas de más.

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Hizo un guiño a sus paisanos con El vito (“canción popular cordobesa que le cantaba su abuela”), estuvo espectacular en La Tarara y dijo adiós por bulerías, con Marta Guillén, excelsa, con mantón y precioso vestido negro. Recibió una gran ovación de un público entregado.

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Ya en los bises, My way, de Sinatra, y Lágrimas negras, clásico inmarcesible que inmortalizaron El Cigala y Bebo Valdés. Portentoso. Poco más de una hora que se pasó en un suspiro. En la despedida, Entre dos aguas, del genio de Algeciras, transmutada por momentos en su violín. Apoteósico.

Fotos: www.cursoseducate.com

 

 

José Luis Ortiz Nuevo sustituye a Cristóbal Ortega como director de la Bienal de Sevilla

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José Luis Ortiz Nuevo, uno de sus fundadores y su responsable durante quince años, sustituye a Cristóbal Ortega como director de la Bienal de Flamenco de Sevilla.

Desde el Ayuntamiento de Sevilla, se subraya el carácter simbólico de la elección, ya que en 2018 será la vigésima edición de la Bienal.

Ortiz Nuevo se hace cargo de una Bienal que, no obstante, tiene ya cerrada parte de la programación, en la que había estado trabajando Cristóbal Ortega. El nuevo director se encargará únicamente de la próxima convocatoria, ya que el nuevo modelo de gestión pasa por el nombramiento de un responsable distinto cada año.

Dorantes y Marina Heredia, tanto monta…

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V Bienal de Flamenco de Málaga. Cante: Marina Heredia. Piano: Dorantes. Batería: Javi Ruibal. Palmas y coros: Fita Heredia y Toñi Nogaredo. Lugar: Auditorio de Benalmádena (Málaga). Día: Viernes, 7 de julio de 2017. Aforo: Dos tercios.

Dorantes y Marina Heredia, tanto monta, monta tanto… Viene a colación parafrasear esta célebre cita histórica por tratarse de dos figuras del flamenco (el pianista lebrijano estuvo colosal y la cantaora granadina, inmensa) en un espectáculo de exquisita sensibilidad.

Suele decirse, con todo el fundamento, que la guitarra es el alma del flamenco. Por ello, pese a que es cada día más frecuente el uso de otros instrumentos en el ámbito de lo jondo, no deja de sorprender que la sonanta no aparezca por ningún lado en un espectáculo de este tipo. Pero, David Peña son palabras mayores. Para él, el piano es una extensión de su cuerpo. Le arranca sonoridades casi imposibles. Ora suena como bajo, ora como guitarra… Si a esto le añadimos una cantaora en estado de gracia como Marina Heredia, tenemos los mimbres idóneos para obtener el cesto perfecto.

Marina Heredia Benalmádena 7-7-17

La granadina, en un gesto que le honra, se refirió al maestro Fosforito, allí presente, como “uno de los pilares del flamenco, un espejo en el que mirarnos; nuestro anhelo de tener su sabiduría algún día en el cante”. Pellizcó por alegrías tras abrir con una nana. Y prosiguió por seguiriyas, profundísima, con el piano estratosférico de Dorantes. Un delicioso solo de piano y batería le concedió un descanso a Heredia, que volvió por tangos, que precedieron a la granaína, a solas los dos. Momento álgido.

Dorantes Benalmádena 7-7-17

Tras un espectacular solo de piano y batería, vuelve Marina Heredia ataviada con un elegante vestido amarillo (“No seas antiguo, David”, bromea ante la leyenda que atribuye a este color el mal fario sobre el escenario) para arrostrar las galeras (intento de crear un nuevo palo del flamenco) de El Lebrijano. Apoteósica. Pero, aún se reservaban ambos un as en la manga: el gran clásico Orobroy, de Dorantes, entreverado con los fandangos del Chocolate. El público, enhiesto, los despidió con una gran ovación, ante la que no tuvieron más remedio que volver para corresponderle por bulerías.

Fotos: Alfredo Canales